Pasó casi un mes antes de que George volviera a la casa, durante ese tiempo Isabel se involucró en todo lo relativo a la gestión de la mansión no sólo la casa sino a los aspectos de mantenimiento de la producción en la hacienda, lo cual le llevó a estrechar lazos con todos los trabajadores quienes por primera vez se sentían tomados en cuenta y con un trabajo claro por desempeñar. Una noche Isabel estaba ya en la cama cuando escuchó que golpeaban a la puerta, —Isabel debemos hablar, necesito pedirte perdon—, era George quien la culpa lo había llevado aún más cerca de tocar el fondo, por momentos decía que iba a dejar los vicios e intentar ser nuevamente un hombre de bien, pero luego recae aún peor, se decía que tenía acumulada deudas de apuestas además de varias casas de prostitución. —No

