Dos meses después… Como dictaba la costumbre al enviudar la mujer normalmente desaparecía del ojo público y para Isabel no representó un gran esfuerzo pues no solo ya estaba aislada hace mucho sino que le gustaba mantenerse así, había encontrado cierta paz en el campo, entre cabalgatas a caballo, gestionar las labores de la hacienda y leer por las tardes, por momentos entristecía al imaginar al sr Roberts comprometido, haciendo feliz a otra mujer, no le quedaba más que desearle lo mejor pues ella lo había perdido todo. Una mañana estaba desayunando cuando tocaron a la puerta del saloncito, el día anterior le habían informado sobre la llegada de un abogado de Londres lo que por un momento le hizo pensar que tenía algo que ver con ella, aparentemente estaba por acabarse la paz y aislamient

