–De esa manera, si, más fuerte, deja salir todo de tu cuerpo, no te cohíbas, fija tus ojos en mí, más duro, más fuerte, eso, eso, joder. – ¡Cállate Adriano! –mi mejor amigo ríe a carcajadas. –Cualquiera pensaría que estoy teniendo sexo –el castaño no deja de reír, le doy un par de golpes más al saco de arena delante de mí y me dejo caer de espaldas en las colchonetas. –Eres un pésimo entrenador de boxeo. –Tus entrenamientos no tendrían sazón si yo no estuviera –lo veo sentarse, niego. –Cuanta intensidad amigo, hay que ver que esa chica te tiene loco. –Cállate –cierro mis ojos, tomo ligeras bocanadas de aire para calmar el ardor de mis pulmones. –Lo menos que quiero hablar es de eso –termino por incorporarme y tomar algo de agua. –Pues en algún momento tendremos ese tema Santos, ya lo v

