Las puertas volaron en pedazos. Entramos a la sala listos para pelear, pero no hubo ningún ataque, solo un fuerte olor a sangre vieja. En el centro, sobre una mesa oxidada y rodeada de velas negras, había alguien. Kaelen avanzó con cautela, garras listas. Yo lo seguí de cerca, iluminando el lugar con mi magia. Era una mujer joven, amarrada de pies y manos con gruesas cadenas ensangrentadas. Llevaba un vestido blanco roto y el cabello rubio platinado pegado a la cara por el sudor. Kaelen se detuvo en seco. Su respiración se cortó. —No puede ser... —susurró mi Alfa, completamente en shock. —¿Quién es? —pregunté, acercándome a la camilla. —Sasha. La hermana menor de Damian Volkov. Sentí un escalofrío horrible en la espalda. Damian nos había dicho que su hermana estaba perdiendo la cab

