Eres tan difícil de tragar como ese Mousse de chocolate El aire se negaba a entrar en mis pulmones, peleando por no dejarme vivir… El ardor en mis labios se sentía estridente, como un recuerdo de quien los había tomado… Y mis piernas aún se negaban a calmarse y a cooperar con mi cabeza... Había pasado media hora dentro de la bañera intentando mantener mi mente y mis neuronas en orden. Dos besos en un solo día fueron suficientes para mantenerme dando vueltas en la cabeza… ¿Podría soportar tenerlo encima por dos días? Dejé escapar un largo y sonoro suspiro mientras el agua escurría por mi piel. Con suavidad golpeé mi cabeza contra la pared. Estaba hecha un lío… y solo era un día… ¿En verdad haría esto por tanto tiempo con Max? Mi cabeza insistía en renunciar, pero al imaginar a Mike ri

