Eres tan difícil que no he podido encontrar la receta perfecta para ti El aire se había tornado pesado. Era la sensación de que todos estábamos lanzados a una habitación llena de púas, donde no podíamos ni siquiera movernos. Los ojos de Mike recorrieron los míos, descendiendo con detenimiento hasta mi cuello, mostrando un leve gesto de disgusto. Sonia se dio cuenta de que debíamos actuar, más aún cuando Maximiliano sujetaba la maleta con firmeza. —Ya llegó mi dama de honor más especial de todas —aplaudió emocionada, intentando distraer la tensión del ambiente. —Por favor, Sonia —dijo la hermana menor de Jonathan—, solo la quieres más porque te consiguió la sala para celebrar. —Así es —sacó la lengua de manera juguetona—. Maximiliano, ¿llevas las maletas arriba? Así puedo mostrarle alg

