37. Déjame malcriarte

2436 Words

Eres el dulce néctar que le hace falta a mi Mousse de chocolate Habíamos conducido por media hora mientras Maximiliano hablaba por teléfono. No sé cómo, pero convenció al dueño de un centro comercial de lujo para desocupar todas las tiendas solo para nosotros. Según me explicó, era un amigo cercano. Llegué a un punto donde le dije que conocía a demasiadas personas; él solo se rió. Me comentó que había conseguido dejar todo el lugar vacío por el módico precio de casi cuatrocientos mil dólares… solo para que despejaran el local. A pesar de que Maximiliano tenía dinero, su revelación me hizo pensar que tal vez muchas cosas de sus “magias” cobraban sentido. No era solo “dinero”, era poder. ¿Acaso un mafioso podía hacer lo que quisiera con el chasquido de sus dedos? Terminamos entrando a u

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD