VIII

1019 Words
"Diferentes en todos los sentidos e iguales a la vez" Después de estar varios minutos en la moto, Gael aparco la moto cerca de un restaurante demasiado lujoso. A Mila se le abrieron los ojos al ver a donde habían llegado. Estaban a tan solo unas cuadras de su casa; siempre cuando sucedía alguna cosa importante su familia venía a celebrar allí. - adelante - dijo el mozo que se encontraba en la puerta al verlos. Ambos intercambiaron miradas antes de entrar. Una vez que cruzaron el umbral todas las miradas recayeron en ellos y una en especial llamo la atención de aquella chica de cabellos castaños. El hombre de terno la examino con la mirada ¿Donde quedó la niña que conoció hace meses? No había rastro de ella, en su lugar se encontraba una jovencita sana y fuerte hasta incluso había rehecho su vida y tenía novio. El hombre no perdió la oportunidad y cuando pasaron al lado de él, la llamo. - Mila que grato encontrarte por aquí - dijo para llamar la atención de la joven. A ella se le helo la sangre al escuchar la voz de aquel hombre. Se suponía que se fue de casa para no volver a verlos y ahora... Todo se había ido a la mierda. Aquel hombre era un amigo íntimo de sus padres y ahora que ya la habían visto sus padres no tardarían en encontrar su ubicación. A Mila se le formó una pequeña sonrisa tensa. No sabía como librarse de él - buenas tardes señor Lachowski. También es grato verlo - sin pensarlo dos veces tomo la mano de Gael para hacer que se detenga. Al contacto de sus manos hubo una corriente que no solo él la sintió, sino que Mila la sintió también. Gael detuvo su caminar y centro su mirada en aquella misteriosa chica. - ¿Cómo le va a tus padres? ¿Están bien? - la sonrisa tensa de Mila se le borro al instante en que pronunció aquellas palabras. - supongo que bien... Yo... Me mudé...hace meses y...- las palabras se quedaron atoradas en su garganta. El hombre de terno había fijado su mirada en un punto detrás de ella. Gael. - Gael Black señor - se presentó Gael tendiendo la mano hacia el hombre. Él dudo un poco en responderla, pero al final lo hizo. - Esteban Lachowski - pronunció. Intercambiaron unas miradas para después tener una pequeña conversación que llevo a una pregunta incómoda. - disculpen el atrevimiento, pero... ¿Ustedes están saliendo?- ambos sabían la respuesta, claro que no están saliendo, pero...¿Deberían decir la verdad?  Mila bajo la mirada para tratar de verlo a los ojos cuando diga la mentira cuando se dio cuenta. No había soltado de la mano a Gael desde que se presento, ahora no podía decir que eran amigos porque los amigos no se toman de las manos ¿Verdad? Solo lo hacen los... Novios. - si estamos saliendo - dijo Gael antes que Mila diga algo. Por parte de ella tan solo recibió un leve apretón. - llevamos tan solo dos meses - agrego buscando la mirada de Mila. Mila asintió levemente para luego continuar con la actuación. Ella quedó admirada de la fluidez de como hablaba Gael con aquel hombre de negocios, no parecía que Gael haya estado en un reformatorio ¿Cómo conocía tanto de negocios? ¿Cómo tenía ese vocabulario tan fluido? ¿Acaso se había comido un diccionario? Porque ella que había crecido en una familia adinerada y nunca en su vida había escuchado esas palabras. Después de que tuvieron un charla, cayó la noche y por ende se despidieron. Gael se ofreció a llevarla a su casa, ella acepto. A pesar que lo conocía poco tiempo sabia que Gael tenía algo especial que hacia que confiara en él. Ambos de nuevo se encontraban sentados en el sillón de sala de Mila. Mila jugueteaba con sus dedos mientras que Gael se limitaba a verla. Tenía tantas preguntas en su cabeza, pero no sabía por cual comenzar. - puedo preguntarte algo... ¿De donde lo conoces?- fue la primera pregunta que se le vino a la mente y la más decente por la cual comenzar. - es amigo de mis padres, ellos... Son muy cercanos - dijo Mila mientras de removía incómoda, no le gustaba hablar mucho de sus padres, en realidad, no le gustaba para nada hablar con ellos. - ¿Dónde están tus padres? - pregunto. Una sonrisa un poco tensa se formó en sus labios. - ellos... Me fui de casa, no los soportaba más... Son unos completos hijos de puta. -  - no deberías decir eso de ellos.. - dijo Gael con un tono un poco duro. Ella era una malagradecida porque tenía a sus padres vivos y no los quería, en cambio, él que no daría por siquiera saber el nombre de sus padres. - si quiera tu los tienes vivos... En cambio yo... Nunca conocí a mis padres - Gael aparto la mirada de Mila. No quería que ella también sea una persona más que le diera esa típica mirada de compasión que recibía de las personas cada vez que contaba aquello.  - yo... - antes que pudiera decir alguna palabra más, Gael la interrumpió - no quiero compasión, es lo que menos quiero así que ahorrarte tu discurso. Odio que digan que lo sienten cuando no saben lo que es no tener padres. Odio que finjan y que tengan pena de mí, ya tuve suficiente, no quiero tu compasión Mila que me sobra demasiada - sus miradas se volvieron a encontrar. Mila vio como en los ojos de Gael se reflejaba como se sentía. Estaba roto, vacío por dentro. En cambio Gael por su lado vio como la mirada de Mila se encontraba igual que hace unos instantes ¿Estaba seguro lo que miraba? ¿Acaso Mila no le había dado una mirada de compasión?  Volvió a correr la vista hacia ningún punto en fijo. Eran estos los momentos que los hacían únicos, ellos eran únicos, lo que tenían era único. A pesar de que Gael debió desaparecer hace tiempo, se quedó porque sentía que venia algo bueno y ahora, ya lo sabía. Era Mila ¿Por qué? Aún no lo sabía, pero ya había encontrado una pista de su misterio.
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