IX

1143 Words
"Tarde o temprano el pasado se ara presente" El oficial James había despertado de su coma hace un mes atrás, hace dos semanas que comenzó a trabajar. Todas las personas incluidos sus familiares le dijeron que no lo haga ya que aún se encontraba un poco delicado de salud, pero él no les hizo caso. Su única misión tenía que cumplirla lo más antes posible. Atrapar a Gael. No sabía por donde comenzar ¿Donde se metería una rata como él? Se puso a pensar. En sus tantos años de labor nunca había tenido a un adolescente tan problemático como Gael. Desde que despertó había mandado gente para que busquen por todo lugar a Gael, pero nadie hasta ahora le había dado alguna noticia. Se había hecho humo, había desaparecido del mapa. Se concentró en el sonido de la lluvia al hacer contacto con su ventana. Estaba en un laberinto sin salida. Por un lado estaba Gael y por el otro... Todas las otras ratas que se habían escapado. En total fueron 110 los que se escaparon, ha lo que va del año han capturado 37 y a los demás no los encuentran por ningún lado. Levanto la mirada al escuchar unos toquecitos en la puerta, era Maggie -su esposa- quién le traía una taza de café.  La mujer le sonreía dulcemente como lo hacía todas las veces que tenían la oportunidad de verse. Se habían casado hace treinta años y ese matrimonio había dado fruto. Un solo hijo que había decidido seguir los pasos de su padre: ser policía. - te traje un poco de café - dijo Maggie acercándose a él. El oficial sonrío en forma de agradecimiento. Suficiente por hoy, era hora de pensar en ellos dos. ~•~ Dio una calada al cigarrillo ¿Donde se encontraba? No tenía ni puta idea ¿Cómo llevo hasta allí? No sabía, su cuerpo estaba tan adormecido que no sabía como llego hasta allí. La música estaba a fuerte volumen tanto que no había lugar para poder tener una conversación, aunque eso no era importante ya que la gran mayoría de personas estaba en otros asuntos. Su mirada recorrió toda la estancia ¿Donde se supone que está? Se supone que tenía que venir, aunque también se supone que él ya no debería estar pensando en ella, pero igual lo hace. Había se todo, había rubias, pelirrojas, castañas, con cuerpo, sin buen cuerpo, operadas, las típicas rubias plásticas... Resumiendo había de todo, pero ninguna chica se comparaba a la belleza de Mila. Ella no era hermosa, esa palabra era muy pequeña para poder describir la belleza que ella llevaba porque no solo era guapa por fuera, sino que también tenía ese toque de inocencia, alegría y el toque de buen carácter perfecto. Mila era única porque nunca se juntaban todas esas cualidades en una sola persona así de fácil, solo pocas tenían ese honor. Así que Mila no podía ser descrita con la palabra hermosa. Le dio otra calada al cigarro esperando que toda la mierda se pasase, pero solo eso hacia que aumentará. Hoy se había arriesgado demasiado, se supone que tendría que estar en un vuelo a Boston, pero no, se quedó aquí porque tenía la esperanza de ver a la misteriosa chica de cabellos castaños. Continúo observando en la multitud cuando en eso vio a la rubia que siempre estaba con Mila, la otra vez se la había presentado, pero ahora no cabía espacio en su memoria que no sea el de Mila. Se acerco hacia ella, se encontraba charlando con un hombre un poco mayor para ella. Gael se posicionó en un lugar donde podía ver a la puerta y a la vez verlos a ellos. El chico dijo algunas cosas antes de pararse y dejar sola a Emily. Gael no perdió el tiempo y se le acerco.  Se sentó donde anteriormente se había sentado su acompañante y dándole una calada más al cigarrillo, dijo:- hola... ¿Sabes donde se ha metido Mila? -  La chica abrió los ojos sorprendida ¿Había escuchado bien? ¿Un chico que no era Steve había preguntado por ella?  - Mila... No iba a venir - dijo después de un momento de ordenar sus ideas. Definitivamente mañana iba a matar a su amiga ¿Por qué quién en su sano juicio rechaza a un chico asi de sexy? A pesar de toda la oscuridad Emily podía apreciar los hipnotizantes ojos de Gael, sus labios carnosos al hacer contacto con el cigarrillo, su nariz respingada, sus pómulos perfectamente proporcionados y el color de su piel haciendo que todo en el se vuelva más que perfecto. -¿Estás segura de lo que dices? - pregunto Gael dándole un sorbo a la bebida que encontró delante de él. - si .. ella estaba un poco ocupada - dijo Emily un poco nerviosa. Su voz hacia erizar la piel a cualquier persona. - estuve en su casa. Ayer o bueno llegué ayer y me fui hoy en la mañana. - A pesar de no estar en todos sus sentidos, se acordaba de todo, absolutamente todo. Hoy en la mañana había sido uno de sus mejores amaneceres, había tenido una de las mejores noches de su vida, por primera vez en su vida había podido dormir con tanta paz. La respiración de Mila combinandose con la de él hacían que el ambiente se volviera diferente, la cabeza de Mila apoyada en su pecho escuchando los latidos de su corazón. No habían dormido en una cama o algo parecido, pero igual había sido perfecto, no había tenido sexo, pero igual fue perfecto. Mila lo hacía perfecto. - no se que hacer con ella... No se que me pasa... Ella hace que me ponga así, hace que no quiera irme. Hace que rompa mis propias reglas... - dijo Gael terminando de tomarse la bebida. - ella es tan misteriosa, ella es tan ubica... Dime si sabes algo de ella. Quiero conocerla, quiero que confíe en mi -  No solo Emily era la asombrada, sino también Gael que no sabía lo que sentía hasta ese momento ¿Que le estaba pasando? Nadie sabía, tan solo lo sabía su corazón, tan solo él lo descubriría. Gael al tomar conciencia a quien se lo había contado sin dudarlo dos veces se levantó para irse. Antes que lo pudiera hacer, Emily lo tomo del brazo para susurrar en su oído: - solo te pido una cosa... No destruyas a mi amiga - dicho eso lo soltó dejando que se perdiera entre las personas. Le dio un sorbo a su bebida mientras buscaba con la mirada a el chico de ojos verdes que había robado sus Suspiros. Según ella se estaba tardando demasiado, pero en realidad el siempre había estado allí, escuchando toda la conversación. Ahora tenía una nueva meta: Mila. Si conocía a Mila ese iba ser el punto donde le podría dar a Gael. Tarde o temprano iba a caer, lento, pero lo aria caer... Ese hombre iba a pagar por todo lo que le había hecho a su padre.
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