He decidido quedarme un rato fuera de la casa, la idea de que la monja tirana comience a darme ordenes me altera, sobre todo cuando se trata de vestir a esos mocosos, darle de comer a esos mocosos, llevarlos al baño y sobre todo que es la razón más importante no quiero si quiera ver a esa maldita mujer Larissa. Vaya que la detesto, como quisiera decirle a Zedekiel sobre este asunto pero le veo demasiado emocionado con esta visita a ese campo de no sé qué, por lo menos ahí podremos perdernos de los mocosos un rato y pasar el tiempo juntos. Me la he pasado de maravilla ayer, gran error el haberme dejado intimidar por esa mujer, por favor, soy Lucifer, hago lo quiero, lo hago con quien quiero y me importa una mierda lo que alguien más pueda decir. Zedekiel... creo que me gusta para algo más.

