Una nueva y extraña sensación me hace despertar, trato de moverme pero no puedo me sorprendo al sentirme sostenido por unos brazos grandes y firmes. Por primera vez en mucho tiempo me siento desorientado, estoy en casa lo sé pero quien está sosteniéndome, abro los ojos lentamente, vaya dios, Zedekiel está frente a mi aun durmiendo, sonrío en el acto. Claro, ayer pasaron cosas entre nosotros y terminamos pasando la noche juntos, desnudos en la cama y abrazados, estoy sosteniéndole de la cintura. Vaya hasta donde ha llegado el gran Lucifer. No sé si esto se puede en una relación como esta, me permito admirarle, dormido parece realmente un ángel, su cabello blanco revuelto y cayendo sobre las almohadas del mismo color, sus pestañas cayendo y su pecho subiendo y bajando con tranquilidad. Me g

