LA OSCURIDAD QUE ME PERSIGUE

2757 Words
Helena... Nadie más que yo, sabe lo difícil que es estar en una encrucijada a mitad de la madrugada, cuando la oscuridad inunda las paredes y ni las luces de una ciudad pueden iluminar la habitación; es como ahogarse en un océano helado, no sientes partes de tu cuerpo y apenas se puede respirar porque la presión es alta, que los pulmones no resisten esa temperatura; tus brazos y piernas ya no pueden mantenerte a flote, has gastado toda tu energía en el intento de llegar a la orilla, pero sabes que en cualquier momento tu corazón se detendrá y todo acabará, ese será el resultado de lo que sembraste. Cierro los ojos, aun cuando lo hago, la oscuridad me persigue. Soy consciente de cómo está familia se destruye y queda en ruinas por las propias decisiones dentro de este núcleo familiar, aunque se deba al mal manejo de la situación, es asfixiante. La responsabilidad recae en mis hombros, por más que digan que no debo pensar en ello, en mi cabeza cada acción se reitera, es un ciclo continuo de devastación; no puedo controlar los actos o palabras, no tengo el dominio sobre ello, tampoco debo exigir tranquilidad cuando no existe. Es complicado tener que ceder y actuar como si nada importará, no puedo expresar cuánto me duele ni como me estoy sintiendo al ser excluida de esta familia, se que merezco todo este trato, pero eso sigue cavando un hueco dentro de mí. Saber que algunos que considerabas cercanos, te están dando la espalda, esas personas que gozaron todos tus logros y disfrutaron tus momentos de gloria, causa estragos. Más cuando se trata de familia. Nuestra línea consanguínea no es relevante, ya que aquello no es suficiente para que detengan esos planes en contra de mí. Quieren desecharme de alguna forma, sacarme de sus vidas, porque cambie de rumbo sus caminos y arruine sus logros. No les interesa lastimarme, para ellos todo lo que tienen preparado no alcanzará a la totalidad de lo que hice. Su cinismo es una sorpresa inesperada, no pensé que actuarían de tal forma, que hasta por un tiempo me hicieron creer sus buenas intenciones, pero muchas veces, cuando me daba la espalda, me clavaban un puñal. Arruinar sus vidas es el motivo de todo. Por eso debo pensar antes de actuar, no descontrolarme como en muchas ocasiones ha sucedido, dar un paso de manera impulsiva y terminar destruyendo sus logros, es algo que me está costando. Necesito analizar y tomar las decisiones correctas para no complicar esta situación; es increíble ver como la relación armoniosa como familia ha ido empeorando con los meses, nada es igual que antes, no pensé llegar a este momento, en donde debo retroceder y marcharme, así tendrán una vida sin tantos problemas. No solo tengo que pensar en mí, también analizar el impacto que tendrá en ellos, después de todo, son los más perjudicados. Los últimos meses actúe de manera egoísta, sin importarme lo que iba a suceder. Siempre fui la hermana más sensata, inteligente y astuto, pero eso me condenó a vivir de esta forma, huyendo. De nada sirvió ser la más prudente al perfeccionar cada uno de mis pasos y poner límites al momento de arriesgarme, a las finales, terminé en el abismo, alejada y perdiendo todo. Muchos pensaron que iba a tener un futuro brillante, uno donde iría de triunfo en triunfo, con grandes logros por delante, pero ese camino lleno de prudencia y astucia, fue mi destrucción. Es así como terminé hundida en esta miseria, acorralada y desechada; porque nadie desea tener un espacio en mi vida, luego de lo que hice. Suspiro Enderezo mi espalda y sujeto con fuerza la maleta sobre la cama. Tener otra opción no me facilita la situación, si marcharme apaciguara el caos, entonces tomaré este camino, aunque el dolor me retenga porque soy una cobarde, sacaré la valentía, de las pocas fuerzas que me quedan. Alejarme de esas personas que me han ayudado a seguir existiendo será lo más complicado, pero no debo depender de nadie, solo me necesito a mí, para salir de este pozo cenagoso. Observo la habitación, recordando todo lo vivido. Ha de ser difícil no retroceder y darme cuenta de lo que dejaré, por más que trate de no mirar atrás, más complicado será el camino; sin embargo, es lo que quieren, me han estado presionando para huir, para que así, nadie tenga que dejar sus vidas en este lugar donde han crecido. Les facilitaré su plan, así no sentirán remordimientos al ver a nuestros padres sufrir; aunque ellos no lo sepan, no me hacen un favor, solo me lanzan más al abismo, al saber cómo las personas que amo, me aborrecen. No lloro, de nada sirve. Doy un paso, saliendo de la habitación, cierro la puerta detrás de mí y levanto la mirada, antes de seguir mi camino, alguien me intercepta. Enarca una ceja y se acerca aún más, mi espalda choca con la puerta. Su mirada me aniquila e inclina su cuerpo para adelante, estira su mano y abre la puerta, logrando meterme por completo a la habitación. Tambaleo, pero arraigo mis piernas al suelo y no termino cayendo. No pronuncia ninguna palabra cuando cierra la puerta, me inspecciona, y se planta firme en el lugar, sin tener la intención de moverse, por más que intente atravesar, no me lo permite. No sé cuál es su propósito para obstruir el camino, pero pronto descubriré que es lo que quiere. Siempre necesita algo para envenenar su alma, es lo que ha hecho toda su vida, probar de su propio veneno y deteriorar lo único que mantuvo puro. Entrecierra sus ojos en mi hombro, percatándose de la maleta. Sus orbes negros son como un avispón, se mueven por todo mi cuerpo, no objeta nada, pero es cuestión de tiempo para que hablé y destile su veneno. Se carcajea El cinismo la caracteriza y su expresión bufona, me exaspera. —¿Qué intentas hacer? —preguntó Su, señalando lo que cuelga en mi hombro. —¿Quieres seguir siendo el centro de atención? Apenas elevo la comisura de mis labios. —Su, siempre he sido la protagonista de cada historia, no será la excepción solo porque tienes un rol más elaborado—me mofo. —. Ya no tienes un papel secundario. Sus facciones cambian de manera drástica. La quedo mirando con indiferencia, su actuación solo le durara segundos. Solo me trata con delicadeza frente a mis padres, para darles el gusto, nada más. Sus intenciones son para su beneficio propio, no puedo culparla, siempre ha obtenido las sobras. Ahora aprovecha la situación, por eso deseó dejarme a mi suerte, para no manchar su prestigiosa carrera, y no le reprocharé nada. Ser mi sombra por largos años causó que forjara un carácter duro. Su rivalidad no era con los compañeros de su mismo curso, era conmigo. —Maldita desquiciada. —dice entre dientes. —¿Por qué a la defensiva? —cuestioné dando un paso al frente, sin miedo a sus palabras. Si quiere herirme tendrá que ser muy cruel para que derramé una lágrima, sino estará perdiendo su tiempo. Colocó un mechón de su cabello atrás y se acercó con el intento de sujetarme del brazo, esquivó su movimiento, retrocediendo. No muestro alguna expresión corporal que delate mis emociones. —Tendrás que hacer más que un movimiento para lastimarme, no lograrás nada con tus estúpidas palabras o unos cuantos golpes, no permitiré una agresión más. —bramo, cansada. —Eso debiste pensar antes…. —Mantente al margen de mis asuntos, actúa como lo has hecho estos años, siendo indiferente y distante, a las finales es para tu beneficio porque mientras actúes como si me apoyarás, recibirás lo que deseas—le recuerdo su falso logro, ya que mis padres son sus benefactores. —. Dudo que quieras seguir manchando tu prestigioso camino. —¿Estás amenazándome? —inquirió enfurecida. Niego —Solo es un recordatorio de porque sigues siendo exitosa, con muchas propuestas de trabajo; no creas que es por tus propios méritos porque ni con ellos llegarás tan lejos. —declaró, trazó una sonrisa burlona. Paso por su lado, no tengo nada más que decirle, pero sus uñas se incrustan en mi brazo, paralizándome. Su intromisión me está disgustando, solo causa que me enfade y empeore la situación. —¿A dónde piensas ir? —interrogó con curiosidad, sé lo que hace. —No tienes un lugar para quedarte, nadie desea tener a una persona con tus antecedentes. No serás recibida en ningún lugar por lo que hiciste y estarás marcada, ese es tu castigo… —Lo sé—corté sus palabras con un sabor amargo en mi boca, tiré de su brazo. —. No necesitas recordármelo. Aprieto los puños. —Jamás podrás tener la tranquilidad que necesitas, eso te perseguirá hasta los confines de este mundo porque mereces morir sola. —aseveró con un tono distorsionado e hizo un ademán despectivo, demostrando en qué lado está. —Fuiste tú, ¿no? —la encaro. Me miró confundida. —¿A qué te refieres? —Fuiste quien dio las pruebas para que no pueda apelar—la enfrento luego de mucho tiempo. —. Decidiste ir en contra de las decisiones de nuestros padres, no soportaste la idea de que yo iba a ser la mujer que tomará ese lugar que siempre deseaste, por eso destruiste lo poco que quedaba. —revelo. Se pone la máscara delante de nuestros padres, es su intento de no desfavorecerse, porque sabe que si se enteran de lo que hizo, perderá a sus benefactores y no conseguirá un trabajo lejos de este lugar. Es su única opción para borrar ese historial manchado por mis acciones; a pesar de que es la mayor, siempre estuve un paso adelante. —Debes estar satisfecha por lo que has hecho—arruga sus cejas, sin entender mis palabras. —. Es tu oportunidad para ser el centro de atención, el orgullo de nuestros padres—hago una pausa y finjo pensar. —, aunque dudo mucho que puedas quitarme ese lugar, aun cuando mi vida está destruida, soy la más importante—sonrío. —. No alimentes tu alma con falsas esperanzas, sabes que sigo siendo el centro de atención, más ahora que les estoy dando algo de qué hablar—le restriego en su cara. El furor en sus ojos la está consumiendo, algo que ha sucedido siempre. —. Tu ambición solo te conseguirá un pase a la ruina, acabará destruyéndote y terminando tu brillante vida, Su. —Eres la responsable de esa destrucción, de arruinar cada logro obtenido en mi vida. Me acerco con una mirada terrorífica. —Quizá mi próxima víctima eres tú—le digo con cinismo, me mira espantada. —. Serás una presa fácil. Solo te puedo atraer con atención, ya que nunca la has tenido, por eso fue sencillo meterte en la cama de un hombre comprometido. Levantó su mano para golpearme, la sujetó de su antebrazo, sin hacer ningún esfuerzo. —No te atrevas a ponerme una mano encima, no te daré mi otra mejilla como ese día, serás tú quien lo termine recibiendo. —Eres… Solté su brazo, le doy un empujón que la hace tambalear. —Si no puedes tener una conversación sin ser grosera, entonces de nada sirve que seas abogada, no sé cómo es que puede ser la mejor en el bufete, con ese vocabulario inadecuado que tienes—me acerco, ella retrocede. —. Aunque es una habilidad natural, ya no necesitas práctica, ya eres una víbora. —¿Acaso no sabes defenderte de otra forma? Siempre a la defensiva porque sabes que tus argumentos no tendrán validez para mí. —Aunque seas abogada, si tenemos un debate, terminaré ganando—afirmo, con una sonrisa socarrona. —. No sabes controlar tus emociones, se refleja en tu carácter. —Dirás las mismas palabras porque son las únicas excusas que has podido encontrar. —No son… Presionó su dedo contra mi labio y negó con su cabeza, esa mirada de lástima me hace apretar con fuerza mi puño, retrocede dejando colgado su dedo y frunzo mis labios, molesta. Su acto me hace sentir repulsión. —No están nuestros padres para defenderte. —Ellos no necesitan defenderme, puedo hacerlo sola, eres muy consciente de ello. —señalé sus brazos moreteados. Hace una semana se le ocurrió la brillante idea de querer golpearme sin que me defendiera, pero no esperó que ese día estuviera furiosa y que me desahogara con ella. Gruñó —Es divertido—le hago saber. —. Vienes a querer arruinarme el día y eres tú quien termina farfullando Ladeo una sonrisa. —Puedes huir, pero quiero que te quedes para atormentarte. —¿Qué tanto te molesta que lo haya hecho? —pregunté a sincerandome. —Te hice un favor, demostrándote la clase de hombre… —Era la única persona… —¿Y acaso no pensaste en las consecuencias? —cuestioné con molestia. —Era alguien comprometido. Se tragó sus palabras cuando escuchamos ruidos en el pasillo. —No solo me traicionaste, también decidiste poner a todos en mi contra. —le reclamo, agotada. —¿Y qué esperabas? —se encoge de hombros. —Me arrebataste lo único que necesitaba en mi vida. —Y no sabes cuánto me satisface haberlo hecho. Su mano volteó mi rostro de un solo golpe, es inesperado su reacción, que no contengo el gemido de mi garganta. Tiro la mochila al suelo y voy contra ella, no reprimo mis fuerzas ni trato de no lastimarla, la furia en mi interior se incrementa. La lanzo contra el suelo y me subo encima, la golpeo sin detenerme. Escucho sus gritos y gemidos de dolor, pero la ignoro, no merece que le dé un respiro. —¡¿Qué haces?! Escucho que me gritan. Lo siguiente que sucede, es que me separan de ella. La veo moribunda en el suelo. Papá me sujetó de ambos brazos y miré como mi madre socorre a Susana, luego me observa con decepción y terror, es la primera vez que veo esa mezcla en sus orbes. Un vacío se implanta en mi estómago, retengo el aire en mis pulmones e intento asfixiarme para culminar este dolor, pero es inútil. Respiro Mamá se pone de pie y viene en mi dirección, me tomó de la mandíbula. Trago en seco, el cuerpo me tiembla de la ira; sin embargo, me controlo. —¡¿Qué te sucede?! —bramó furiosa, elevándome la voz. Su agarre es más vigoroso. —¿Acaso no recuerdas que tienes libertad condicional? —preguntó, muevo mi cabeza para no sentir el dolor. —Si quieres arruinar tu vida, no nos arrastres más, ya hemos pasado lo suficiente. Sus palabras detienen mis movimientos y cierro los ojos, reprimiendo las absurdas lágrimas. Papá se da cuenta de mi cambio, puedo sentir cómo su corazón se acelera y me da palmadas suaves en la espalda, me alejo. Por más que le explique lo sucedido, no me creerá. Aunque fue la primera en ayudarme, también la fue en desconfiar, en tener el miedo de que vuelva a suceder, porque una parte de ella, no me cree, y es que no he sido capaz de contarle la verdad, no del todo. Ya sé cómo terminará está trágica historia. Aplaudo. Margaret me observa y niega con la cabeza, exigiéndo con su mirada decir la verdad. —Al menos así puedes ser sincera. —la felicito. De inmediato se da cuenta de su error, pero es muy tarde para enmendarlo con vanas palabras. Ya nada será suficiente para detener esta agonía. Me observa con desesperación. Paso por su lado, sin darle una mirada. En el camino me encuentro a Alec, me mira con desaprobación. —Siempre serás la que arruiné nuestras vidas. —Sus palabras son duras. —¡Ya cállate! —le gritó, Margaret. Ignoro la discusión que tienen y me pierdo en mis pensamientos, huyendo de este caos. Al haber perdido todo, ya no hay nada más que sacrificar, solo tienes que mantenerte firme, sin desmayar para no perder tu vida. Detengo mis pasos en medio del pasillo oscuro. Grito Es un grito cargado de aflicción y dolor. Me lesiona mis cuerdas vocales y me rompe los tímpanos. Solo quiero morir, eso es todo lo que deseo, pero mi condena es permanecer en esta tierra, recordando que su sangre demanda de mis manos.
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