La misma noche Kazanlak Arianna El pasado nunca trae nada bueno. No vuelve por nostalgia; vuelve para recordarte tus errores, tus puntos débiles, para obligarte a mantener la guardia alta. Nadie quiere abrir heridas, y menos sentirse vulnerable. Y admito que no me agradó volver a ver a Lucca. No era dolor por lo que fuimos, ni por cómo terminó. Era desconfianza. Pura y simple. Después de su traición, solo una idiota creería que regresó a Kazanlak por recuerdos. Ese hombre solo se movía cuando había un beneficio detrás. Y ahí estaba frente a mí, con esa sonrisa ladina que tanto odié aprender a descifrar. Permanecía en silencio, como si analizara mi reacción, como si todavía creyera que podía leerme. Finalmente, su voz rasgó el aire. —Me creerías si te dijera que un día desperté en Ital

