Sarah busca ayuda Sarah, que había regresado al momento en que Elizabeth desaparecía, sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal al notar la ausencia de su señorita. Con el corazón latiendo aceleradamente, salió a buscarla, llamándola con desesperación mientras recorría el mismo pasillo donde ella había estado, pero al llegar, no encontró nada más que un rastro sutil de su capa caída y la puerta trasera entreabierta. Instintivamente, Sarah se lanzó hacia adelante, sabiendo que algo terrible había sucedido. La joven que tan fielmente había acompañado en sus misiones de rescate y ayuda había sido secuestrada. La mente de Sarah se llenó de imágenes aterradoras y, al mismo tiempo, una furia implacable la consumió. Debía encontrarla. Y debía hacerlo rápido. Sarah recogió la capa y sa

