Ayuda de Cámara Gabriel estaba de pie junto al gran espejo de pie en la habitación que se le había asignado, ajustando los puños de una camisa perfectamente almidonada y adornada con finas costuras. Las ropas, mucho más elegantes y apropiadas para un noble que su uniforme militar, le habían sido entregadas por el propio mayordomo de los Saint Claire, quien se había tomado el tiempo para observarlo con una mezcla de respeto y cautela tomando nota de su estilo y conducta. Con un último tirón a la chaqueta de lana de alta calidad, Gabriel intentaba mentalizarse para otro día bajo el escrutinio constante de Nathan Saint Claire. No estaba acostumbrado a aceptar “arreglos” como esos en su vida y mucho menos uno que lo mantuviera como prisionero, aunque fuese en una mansión como esta. Justo

