Y aunque no lo supiera, Margaret, en su papel de Tim, sonreía internamente. Sabía que Gabriel no confiaba en ellos todavía y mucho menos en su nueva identidad. Pero ella, como parte de las “golondrinas”, había dejado claro que siempre habría más de lo que los ojos veían en la familia Saint Claire. -¿Siempre tienes un trato tan informal hacia tu señora, Tim? – le preguntó sin mirarlo pero Margaret vio los celos entre su tono cortes y decidió jugar con eso. Margaret, bajo su disfraz de Tim, percibió el tono que Gabriel intentaba ocultar. No era abiertamente hostil, ni siquiera brusco, pero había una intensidad latente, un filo que ella entendió al instante. Los celos teñían sus palabras, como un rastro ácido que le supo reconocer de inmediato. Era su oportunidad de jugar un poco, de empuja

