ATALÍA

1265 Words
- Pensé que nunca te vería. – Leviatam dio un apretón de mano tomándolo desde el codo en adelante, presionando con fuerza como si se tratara de una persona a la cual conociera desde hace tiempo, y evidentemente era así. Su hermano Cassiel los había encontrado. - ¿De donde conoces a esta señora? Pregunto Lía, recordándola de aquel lugar donde trabajaba, ella nunca se lo había presentado. - Pues no sé cómo presentarme en este momento porque por un lado he sido tu protector desde que eras una niña. – Respondió Cassiel a la pregunta que Lía le había hecho de Leviatán. - Y también es mi hermano. – Dijo sonriendo Leviatam. - No estoy comprendiendo lo que están diciendo. - Si, explica eso de que eres su protector. - He sido destinado a este mundo para cuidar a muchas personas, pero especialmente a ti. - Jamás te he visto, la primera vez que lo he hecho fue en aquel bar donde trabajaba. Cassiel sonrió al escucharla. - Si, he estado cuidándote manteniendo mi distancia, utilizando apariencias diferentes para que no te dieras cuentas. Cassiel cambio su apariencia en un abrir y cerrar de ojo de repente ya no era una mujer ordinaria la cual había conocido Lía, ahora era un hombre similar a Leviatam, hermoso, con sus ojos encantadores y un cuerpo deseable por cualquier persona que lo viera. A pesar de que ella conocía de donde provenían ambos hombres aun no podía acostumbrarse a ese tipo de cosas, sus ojos habían quedado completamente abiertos al igual que su boca, no podía ocultar el asombro que sentía. - Me presento Lía, mi nombre es Cassiel y he cuidado de ti desde que eras una niña. Leviatam también comenzaba a asimilar las informaciones, recordó que un tiempo atrás su hermano le había comentado que cuidaba de una mujer que tenía muchos problemas y que no sabía que más podía hacer para poder ayudarla, miro a Lía y concordó con los dichos de su hermano, ella era desafortunada en todos los sentidos. - Cassiel…- Respondió titubeando. - Así es. - Mucho gusto. - El gusto es mío mi querida Atalía. – El tomo la mano de Lía y beso el dorso de su mano sumamente. - ¿Con que Atalía? – Dijo sorprendido Levíatam. Ella lo miro con timidez y movió su cabeza afirmando lo que Cassiel estaba diciendo. Pero el ángel no solo descubrió el verdadero nombre de Lía, sino que también descubrió un sentimiento que le provocaba escalofrió en todo su ser, algo paso dentro de él cuando vio a su hermano tomar la mano de Lía, no sabía bien que era, pero no le gustaba. Cassiel se incorporo en su postura nuevamente, y abrazo a su hermano diciéndole. – Hermano Leviatam, este mundo te sienta bien. - Mmm, con que Leviatam. El ángel solo hizo una mueca en su rostro como afirmando lo que su hermano estaba diciendo. - Soy hermano de Leviatam… - ¿También eres un ángel? - Correcto Atalía. - ¿Puedo preguntar algo? - Claro. - ¿Por qué me cuidabas? ¿O de qué? - Atalía, cuando el soberano me da una orden yo solo obedezco, jamás pregunto qué o por qué. - ¿Entonces, no sabes por qué me protegías? - No, solo sé que fue un pedido muy importante y creo que lo he cumplido al pie de la letra desde que te he conocido. - ¿De qué me protegías? - Sabes tienes un don muy importante que ni siquiera yo lo conocía, has llamado la atención de aquellos demonios que buscaban a mi hermano en el bar, ¿Lo recuerdas? - Si. - Pues ellos saben que puedes verlos en su naturaleza y ya no existen personas con ese don en este mundo, no existen porque ellos se han encargado de eliminar a todos lo que podían hacerlo. - ¿Ellos quieren matarme solo por eso? - Así es. No sé por qué, pero ellos te temen. Mientras Cassiel hablaba alguien llamo a la puerta, los tres quedaron sosteniendo la mirada hacia la entrada. - ¿Esperaban a alguien? – Pregunto Cassiel. - No. – Respondió Lía. Cassiel se dirigió hacia la puerta rápidamente para poder abrirlo, pero antes de que llegara Lía dio aviso de que sentía un olor a putrefacto, no hubo tiempo de que reaccionaran, la puerta fue derribada con ferocidad hacia donde se encontraba Lía. Pero Cassiel al notar lo que estaba a punto de suceder frente a sus ojos, se lanzo a toda velocidad sobre el cuerpo de Lía para poder protegerla del impacto cubriéndola por completo con su cuerpo. Leviatam no pudo evitar notar eso, pero no pudo desarrollar ese sentimiento pues estaban siendo atacado por una docena de demonios. Cassiel puso a salvo a su protegida y corrió nuevamente hasta ellos para combatirlos, al igual que Leviatam su fuerza era sobre humana, pues con tan solo un golpe en el rostro los destruía por completo, pero solo Lía había notado que nuevamente había ocultado su identidad tomando la forma de otro joven. Esta vez los demonios no venían por Leviatam, al parecer su objetivo era destruir a Lía, pues las veces que tenían la oportunidad se lanzaban sobre ella para atacarla. Solo por los golpes de Cassiel ellos no podían llegar hasta ella. La lucha era cada vez más intensa, Leviatam podía con tres de ellos a la vez, pero uno de los demonios decidió trepar el techo para atacarlo desprevenido, Cassiel no dudo en ayudarlo dejando desprotegida a Lia, su error estaba a punto de salir muy caro pues no había contado con un demonio numero trece el cual parándose detrás de ella le quitaba mas de cinco cabezas de altura. Lía también estaba distraída pero el olor a podrido la alerto, sintió que esta vez se encontraba mas cerca de ella, y realmente era así, el demonio la tomo desprevenido alzándola de los cabellos, sus gritos alertaron a los ángeles pero ninguno de los dos podían ayudarla. Los demonios que con ellos luchaban no dejaban que se acercaran a Lía, mientras tanto ella no paraba de gritar y de llamar a Leviatam una y otra vez, eso lo desesperaba aún más. - ¡Lio, Lio ayúdame por favor! El demonio la tomo con ambas manos de la cabeza para poder devorarla, talvez intentaba explotar su cráneo antes de comerle, eso Lía no lo soportaba, el dolor era desesperante, trataba de defenderse moviendo sus piernas de un lado a otro, pero nada podía hacer, ella comenzó a extender sus manos hacia el rostro de su agresor, pero no llegaba a tocarlo. Comenzó a perder la noción y su cuerpo comenzaba a detenerse, Leviatam ya no soportaba la situación, sabia que estaba a punto de perder a su amiga, Cassiel tampoco podía ayudarla todo se tornaba difícil para llegar a Lía. Pero algo ocurriría para la suerte de aquella mujer, el demonio no aguanto las ganas de devorarla que la acerco hasta su inmensa boca para despedazarla lentamente, eso permitió que con su escasa fuerza Lía apoyara su mano derecha sobre el tórax de aquel demonio. Un calor desconocido comenzó a penetrar la piel de aquel legionario, tanto así que en su desesperación lanzo a Lía por el piso lastimándola nuevamente por la fuerza que utilizo al arrojarla. - ¡Pero que me has hecho, maldita mujer! El fuego no paraba de consumirlo hasta que atravesó su cuerpo de lado a lado, dejando un enorme hueco en su pectoral, terminado con la su existencia por completo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD