MASQUEUNA AMIGA

1302 Words
Lía, quedo completamente inconsciente tirada en el piso, aquel demonio por poco la deja sin vida, presionó con tanta fuerza su pequeño cuerpo. Leviatam corrió hasta ella deslizándose por el piso hasta llegar a su cuerpo, la tomo entre sus brazos y comenzó a llamarla por su nombre, pero ella no respondía, Lía estaba tan agotada que su respiración era tan baja, eso hizo que Leviatam experimentara la desesperación y a la misma vez el temor, el sentimiento que todo ser humano atraviesa cuando sabe que ya no volverá a ver a esa persona. Por otro lado, Cassiel se encargaba de los demonios que aun intentaban matarlos, los que eran consciente del peligro que corrían decidían huir, pero los que luchaban contra ellos morían bajo los puños de Cassiel, tal fue la intensa pelea entre ángeles y demonios que por poco casi destruyen la casa de los padres de Lía. Cassiel a pesar de estar ocupado no dejaba de observar a su hermano, la manera en que la tenia entre sus brazos, con tanto cuidado, esperando a que reaccionara era algo que jamás había visto en él. Tomo por el cuello al ultimo demonio y lo arrojo por la ventana desde una distancia no cercana a ella, este espectro no murió, pero fue inteligente al marcharse pues era uno de los pocos que quedaban allí, no sin antes decir “he visto tu rostro, y ya se quien es ella”, esto lo desconcertó, ni siquiera él sabía a qué se refería, decidió no darle importancia y corrió hasta donde estaba su hermano con Lía aun inconsciente. - Deja que la vea. – Dijo Cassiel, al parecer Lía no respiraba, tomo su mano derecha y noto que su arteria radial daba una leve señal de los latidos de su corazón. – Tranquilo, ella esta bien, solo hay que dejarla descansar. - ¿Este seguro hermano? No veo que sus pulmones estén funcionando, tal vez necesite ayuda. - Leviatam, tienes que confiar en mí, ella estará bien, lo juro. Ahora deja que la cargue para llevarla hasta una de las habitaciones. Eso no parecía agradarle a Leviatam, hizo un gesto en su cara como la de una fiera protegiendo a su cría, Cassiel lo noto de inmediato y prefirió no tocar a Lía. - Creo que será mejor que tú la lleves. - Dijo elevando sus sejas hasta el extremo de su frente. Leviatam la tomo entre sus brazos y camino directo a la habitación que se encontraba mas cerca de ellos. El lugar no estaba en condiciones de ser habitado y eso se notaba por la cantidad de tierra que los muebles poseían, de todas formas, ellos debían recostar a Lía a como dé lugar. Él la coloco lentamente sobre la cama, un sonido de dolor emergió del interior de Lía, era evidente que su cuerpo estaba lastimado. La aflicción toco el corazón de Leviatam por no poder ayudarla. - Ella esta sufriendo. – Dijo mientras la miraba, esto tomo por sorpresa nuevamente a Cassiel. - Lo sé, pero estará bien, solo dejemos que descanse, ven conmigo. - Hizo un gesto con su rostro para que lo siguiera. – Vamos. - Está bien. Los hermanos se dirigieron hasta lo que antes era la cocina y moviendo algunas cosas con los pies observaron por la ventana que una gran tormenta se acercaba. - El cielo oscureció, será mejor preparar algo de comer y luego ir a descansar, mañana continuaremos un nuevo rumbo. - El estómago de Leviatam rugió al escuchar la palabra comida. – Veo que todos tenemos apetito. - ¿Sabes cocinar? - ¿Sabes cuánto tiempo he vivido aquí? Claro que se cocinar. - Lo siento, esto es nuevo para mí, no entiendo como un humano siente esta necesidad a cada rato. - Sí, no lo comprendía cuando me enviaron aquí, en el tercer cielo no tenemos estos tipos de necesidades, comemos después de una batalla o solo cuando nos reunimos con el soberano. Pero aquí tenemos que alimentarnos a cada instante. - Sí, lo has dicho correctamente. - He visto que Atalía traía algunos víveres, pero en todo este desastre tal vez ya no existe. - Ella los puso sobre esa mesa que esta destruida. – Indico Leviatam mientras lo ayudaba a buscar los alimentos. Cassiel lo miraba sin dejar de pensar en la manera que su hermano había cambiado, anteriormente él no tenía compasión por nadie, solo le importaba destruir y ganar batallas. ¿Por qué ahora era diferente con ella? Leviatam ya no era el mismo soldado despiadado, aunque por fuera se veía igual por dentro era evidente que había cambiado algo. - ¿Qué sucede? -Pregunto el segundo al mando. - Nada. - Tu solo podes esa mirada cuando tienes alguna duda. Habla ¿Qué sucede? - Esta bien me descubriste. – Respondió mientras sonreía. – Me preguntaba cuando fue la ultima vez que te habías interesado por una persona que no fueras tú. - ¿De que hablas? Cassiel coloco las cosas que había encontrado, sobre una especie de mesada, corriendo los escombros hacia un lado con sus manos, mientras daba la espalda a su hermano. - No lo has notado, pero no eres igual, estas mudando tu egoísmo por compasión. - ¿Lo dices por qué?... - Por la forma en que la cuidas. – Cassiel miro hacia la habitación de Lía. - Solo estoy devolviéndole el favor que ella hizo conmigo. - Haces más que eso. La proteges. - Es mi forma de agradecer. - Pero no es tu responsabilidad, lo haces porque sientes algo por ella. - No sé a qué te refieres. No hago nada distinto, también lo haría por nuestros hermanos. - Porque somos familia. - Si. - Tratas a esa mujer como si fuera tal, diría que más que un familiar. – Leviatam sabia que su hermano no estaba equivocado he inclino su rostro esquivando la mirada de su hermano. – No debes sentir vergüenza, después de todo ahora eres como ellos, un humano con sentimientos y hambre. - No quiero sentir estas cosas, me vuelven débil y vulnerable. - Pero son características de tu nueva persona, incluso tu atracción por Atalía. - ¿De que hablas? - Quieres a esa mujer. - Claro. - Pero no como un hermano. – Leviatam sentía que Cassiel estaba interpretando todo lo que él no lo había podido entender. - Dime más. - Lo he notado por la manera tan especial que eres con ella, en el bar, aquí y también cuando intente alzarla. Tienes celo, y es porque no quieres que nadie mas que tú la tenga. Te sientes dueño de ella. - Es como me he estado sintiendo estos últimos días. - Atalía te gusta. - ¿Gustar? - Atracción por ella. – Leviatam recordó todo lo que Lía había dicho en el tren. - ¿Esto significa que querré reproducirme con ella? - Cassiel se hecho a reír desconsoladamente. - No necesariamente, pero si ambos lo quieren es otro tema. - En verdad me has dejado anonadado, este mundo es tan extraño, en ningún planeta lo había experimentado. - Este es un reino muy hermoso, pero perturbado por el caído. Cuando despierte Atalía la despediremos y continuaremos solo los dos. - No la dejare. Ella vendrá con nosotros. - ¿No has visto lo que sucedió hoy? Esa mujer por poco muere, esta es una de las cosas que una persona hace por otra si en verdad la quiere, la cuida y la deja fuera de peligro. - No estará segura lejos de notros, de ninguna forma la dejare. - ¿Lo ves? Es de lo que estaba hablando, tú amas a esa mujer, obviamente no la dejaremos, solo quería ver tu reacción. Atalía te ha conquistado Leviatam.
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