HERMANOS

1087 Words
¿Los ángeles pueden enamorarse? Se pregunto Leviatam, ni siquiera sabía que significaba esa palabra, solo recordaba que Lía había mencionado algo referido a eso pero que tampoco lo había entendido. En fin, él se encontraba un poco confundido, trataba de entender lo que estaba sucediendo por su cabeza, pero no podía, su hermano trataba del tema como un experto, pero Leviatam estaba seguro que solo conocía teorías y que tampoco lo había experimentado antes. Cassiel dio por finalizado su elaboración en la cocina, en el aire se sentía un aroma comprometedor que hacía rugir el estómago de Leviatam. Colocaron las vajillas servidas sobre una mesa de madera y tomando asiento no tardaron en dar el primer bocado, Leviatam tenía tanta hambre que ni siquiera noto que aquella comida estaba caliente. Cassiel lo miraba y no podía evitar reír al ver a su hermano en el aquella situación. - Lo siento hermano, no puedo controlar esta cosa que ruge dentro de mí. - Tranquilo, lo entiendo perfectamente. Al principio también fue difícil para mí, pero ahora ya lo controlo. - Cassiel… - Sí. - ¿Extrañas nuestro hogar? - A veces si, pero creo que me he acostumbrado a viajar por los universos, estar aquí o allá, ayudar a estas especies, estar solo. ¿Tu extraña las guerras? – sonrió. - Extraño estar en movimiento, tienes razón, pero ahora estoy en una misión así que me siento un poco familiarizado. - Eres el segundo al mando, la mano derecha de Miguel, destruyes demonios, ganas batallas contra feroces bestias, imagino tu situación. - ¿Por qué siento tu voz un poco diferente? – Dijo Leviatam al notar a Cassiel algo diferente. - No entiendo. – Respondió Cassiel. - ¿Hermano estas bien? Por primera vez Leviatam había notado algo extraño en su hermano, sintió como si no fuera un cumplido lo que Cassiel estaba diciendo, si no algo más, no sabía tampoco como llamarlo, pensó por un momento y luego respondió. - Lo siento, creo que me confundí, estoy un poco cansado, será mejor que duerma para recuperar mis fuerzas. - Esta bien, pero antes puedo hacer una pregunta. - Si. - ¿Tienes alguna pista de donde puede estar la espada de fuego? - Aun no, pero se que si encuentro al maligno encontrare la espada y devolveré el equilibrio al Reyno. - Lo sé, eres bueno en eso. - Hablaremos mañana hermano. - ¿Dónde dormirás? - Aquí en la siguiente habitación. - Créeme, será mejor que te quedes junto a Atalía, una gran tormenta se asoma y ella teme a los trueno y rayos, se que tendremos vientos fuertes provenientes del norte… - Espera ¿Cómo sabes todo eso? - Es una administración de este mundo, sirve para aliviar esta tierra, los humanos y las vegetaciones lo necesitan, ¿Sabias que tenemos hermanos trabajando en este lugar? Uno de ellos sostiene grandes columnas de vientos y permite que solo un poco de ello roce el manto de este mundo. - No estaba enterado de eso. - Nos informamos constantemente, así que se cuándo ocurrirá cada cosa, por eso estoy sugiriendo que te quedes junto a Atalía, si el viento y los rayos la despiertan ella se asustara mucho. - Está bien, dormiré junto a ella. Tal y como Cassiel lo había dicho, el manto se cubrió de oscuridad, y las nubes no tardaron en derramar agua en todo lugar, junto a ello como un león rugiente los truenos se hicieron presente, haciendo parecer como si rasgaran el cielo en dos, hasta Leviatam sintió un poco de miedo, eso era algo nuevo para él, imagino como se sentiría Lía al despertar y presenciar todo eso. Se acostó junto a ella lentamente y la rodeo por sobre su cabeza con su brazo largo, no quería incomodarla, pero quería que ella se sintiera segura al despertar, aunque Lía aun continua inconsciente completamente, Leviatam dudaba que ella notara el cambio climático. Con el dorso de su mano toco el rostro de Lía, ella estaba fría, toco sus pequeñas manos y estaba igual, él no sabía cómo actuar en esos casos, pero se le ocurrió una idea, tomo la cobija que estaba por la parte inferior de la cama y la cubrió. Espero que esta cosa te de calor. Dijo dentro de él. “Lía…” – Dijo susurrando. “Lo siento por no haberte cuidado bien, prometo que nunca mas permitiré que te suceda una cosa como esta” - Lio… Su tierna y débil voz lo llamó. - Aquí estoy. - Tengo miedo. - No lo tengas, estoy junto a ti. - No me gusta esos ruidos. – Una lagrima cayo por el costado de sus parpados. Levitama no entendió por que Lía derramaba agua de sus ojos, pero sabía que no estaba bien. La recogió entre sus brazos y la cubrió como un ave a sus polluelos. - Este clima no te tocara, solo duerme. - No me dejes sola. – Continúo diciendo sin abrir sus ojos. ¿Cuándo fue la última vez que un ser tan frágil pedía a Leviatam que lo cuidara? Tal vez eso jamás había ocurrido, él ni siquiera sentía compasión antes de conocer a Lía, pero sus sentimientos eran diferentes en ese planeta, y el estaba experimentando lo que los humano llamaban amor. - Estare aquí junto a ti, no me ire, lo prometo. Leviatam quedo mirándola por un instante y al ver que ella retomo el sueño se contagio de su descanso y se durmió. La imagen era algo tan tierno, Lía extendida en la cama sin poder moverse, y Leviatam rodeándola con sus brazos como si fuese un escudo para ella. Pero mientras ellos dormían y el cielo parecía caerse, Cassiel se quedo de pie junto a la puerta mirándolos como nunca antes lo había hecho con otras especies, en su rostro se reflejaba una mirada perdida como si no encajara en tan hermoso rostro. En el fondo lo que había sentido Leviatam estaba en lo cierto, su hermano guardaba dentro de su ser algo mas que un simple sentimiento fraternal. Él no dejaba de mirarlos, sus ojos se habían cerrado un poco permitiendo que la expresión en su cara digiera que algo lo molestaba, sus brazos entrelazados solo lo confirmaban. Tardo un tiempo ahí y luego se marchó, fue hasta su habitación y se recostó mirando hacia el cielo. ¿Qué estaba pasando dentro de Cassiel? ¿A caso también estaba celoso de Leviatam, o algo mas lo incomodaba?
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