Josie caminaba con prisa, no había llegado a atravesar la puerta principal que ya buscaba su teléfono. Quería contarle todo a su mejor amiga, necesitaba compartir aquella experiencia tan absurda que había vivido, su corazón latía con fuerza mientras sus labios se curvaban hacia arriba en esa risa nerviosa que solía atraparla cuando algo la sorprendía tanto como lo que acababa de vivir. Comenzó a bajar los peldaños de esa corta escalera que terminaba en el jardín de la entrada cuando la voz de Alma sonó entusiasmada del otro lado esperando cada detalle. -Sólo voy a decirte que no puedo aceptar este trabajo. Es una familia de locos, y no te das una idea de lo que es ese hombre, amiga casi me traicionan mis rodillas, es como si un semi dios hubiera bajado delante de mí, nunca había visto a

