Alicia estaba sentada en el gran salón de la casa esperando a su padre Guillermo, pero se había retrasado, había salido hace horas y aún no regresaba
el estómago de jacinta rugio ya que en esa casa no se comía si el señor no llegaba
Alicia también estaba hambrienta pero el miedo a su padre podía más que su hambre
finalmente escucho las risas de su padre y su hermano
los ojos de jacinta se abrieron volteando a ver a Alicia
— Alicia — grito Guillermo
— Sirvan la cena, rápido — dijo jacinta a una de las muchachas que estaban en el salón que obedeció al instante
Alicia se acercó serenamente a su padre dandole una reverencia a ambos hombres
— Padre la cena está servida — dijo Alicia soportando todo el miedo que le provocaba que su hermano mayor estuviera con su padre
— Vamos padre — dijo Adolfo ayudando a su padre a pasar
— Ah, ¿por qué no tuve más varones? — dijo Guillermo con disgusto viendo a su hija
— La madre de Alicia era una zorra y no podía esperar más de una mujer así, esas solo sirven para procrear a más zorras como tú Alicia — dijo Adolfo viendo a su hermana
Ella no respondió a los insultos ni siquiera lo volteo a ver lo que hizo que Adolfo se llenará de rabia
— Mírame cuando te hablo — grito Adolfo con furia dándole una bofetada que la hizo caer al suelo
al verla ahí queriendo levantarse piso su mano con fuerza
— Lo siento Adolfo — dijo Alicia conteniendo el dolor
— Seremos muy felices ahora que te largas por fin de esta casa — dijo Adolfo con felicidad en su voz
Ella se quedó mirando tratando de saber a qué se refería cuando recibió otra fuerte bofetada
— Si no fuera por ti y por ti estúpida madre la mía seguiría viva — dijo Adolfo entre dientes
— Bueno ya no quiero que la maltrates tanto — dijo Guillermo
Alicia estaba atónita era la primera vez que su padre la defendía
Todos se sentaron a la mesa y como siempre Adolfo y Guillermo eran los únicos que hablaban
— Buenas noches — se escuchó una delicada voz en la entrada del comedor
Adolfo se levantó en seguida su cara se transformaba en alegría cada que veía a su esposa Jimena
— Buenas noches cariño — dijo Adolfo
— ¿ Como va el heredero ? — pregunto Guillermo
— Me da algunas molestias pero crece bien — respondió Jimena sonriendo
— Buenas noches Jimena, me alegra que ya estés mejor de tu fiebre — dijo Alicia mientras una de las muchachas servía un poco de sopa a Jimena
— Gracias Alicia — respondió ella tocándose el vientre mientras Adolfo le dió un beso en la mejilla
La cena termino y Guillermo pidió que todos pasarán al salón
una vez ahí Guillermo fue el que tomo la palabra
— Alicia ya estas en edad de contraer matrimonio así que hace unas semanas he escrito a un hombre bastante rico y me ha dicho que si te acepta como esposa — dijo Guillermo fríamente
— De acuerdo padre — dijo Alicia bajando la mirada mientras un miedo profundo se apoderaba de ella
— Al menos tienes el suficiente valor para sacarnos de la bancarrota — se burló Adolfo de ella
— Yo que pensé que nunca tendría nada de utilidad tener una hija, pero sacaste la belleza de tu madre y eso es algo a lo que podré sacarle provecho — dijo Guillermo soltando una sonora carcajada
Alicia solo asíntio con la cabeza
mientras sentía que el mundo se desvaneció a su alrededor
— Te vaz mañana temprano así que vete a dormir — dijo Adolfo mirándola con odio
— Buenas noches — dijo Alicia saliendo lo más rápido que pudo del salón junto con Jacinta
— ¿Estás bien niña? — dijo la anciana viendo los dedos morados de Alicia
— Si no te preocupes, ¿crees que mi padre te deje ir conmigo? — pregunto Alicia con tristeza mientras sudaba frío y el cuerpo le temblaba
— Aunque no me lo permitiera iría de todos modos, se lo prometí a tu madre — dijo jacinta con determinación
Eso hizo que Alicia se sintiera mejor
pero no puedo dormir en toda la noche
a la mañana siguiente jacinta y Alicia empacaron todas sus cosas.
se topo a Jimena en el pasillo cuando salían
— Jimena, yo sé que no somos tan unidas pero podrías avisarme cuando nazca tu bebé — dijo Alicia bajando la mirada
— Claro que si — dijo con una sonrisa fingida
Alicia le tocó el vientre a Jimena cuando un golpe la hizo estrellarse contra uno de los muros
— No toques a mi esposa — grito Adolfo
— Lo siento Adolfo, yo solo quería despedirme de ella — dijo Alicia sin moverse mientras tapaba la mejilla con la mano
— Lárgate — grito él a lo que Alicia obedeció enseguida cargando su baúl.
jacinta ya la esperaba en la carreta que las llevaría hasta la estación de trenes
el viaje sería de dos días.
— Jacinta tengo miedo— dijo Alicia cuando iban rumbo a la estación
— ¿ De que tienes miedo ? — pregunto Jacinta
— Y si me tratan mal a dónde voy — dijo soltando una lágrima por primera vez en mucho tiempo
Jacinta no supo que dice solo tomo la mano de Alicia
cuando llegaron a la estación de trenes el conductor le ayudo a a subir los baules
cuándo terminaron las dos mujeres subieron al tren y entraron a la cabina que le habían asignado
Alicia estaba visiblemente nerviosa
no sabía que le esperaba al lugar a donde iba
Ambas se sentaron junto a la ventana
jacinta se puso a hacer sus oraciones mientras Alicia observaba por la ventana a gente apresurada que iba de un lado a otro ya que ella no era muy buena con las oraciones ya que rara vez iba a la iglesia
Finalmente el tren sino su silbato lo que indicaba que era el momento de partir
al cabo de unos minutos el tren comenzó a moverse
Alicia dejo salir un gran suspiro mientras apretaba sus manos cubiertas por unos hermosos guantes que hacían juego con su vestido
— Todo estará bien —dijo Jacinta sonriendo
Alicia le devolvió la sonrisa
al anochecer una joven paso repartiendo unas mantas
Alicia tomo un par ya que el frío era demasiado debido al la entrada del invierno
Alicia vio dormir plácidamente a jacinta ya cansada por el viaje pero ella no podía dormir a pesar de que se sentía agotada, pensaba ¿como sería el lugar a donde iría?, ¿como la tratarían?
este último pensamiento le carcomía más que cualquier otro
sin darse cuenta ya había amanecido
Jacinta vio a Alicia perdida en sus pensamientos así que saco unas galletas que la cocinera le había dado para el viaje
— Alicia — dijo jacinta ofreciendo la pequeña bolsa con galletas a la joven
— no, no tengo hambre — dijo Alicia
— Come algo no querrás desmayarte en plena boda — dijo jacinta sería
fue en ese momento que Alicia recordó que no tenía vestido de novia
se levantó a prisa abriendo el baúl que tenía más cerca
— Nana, no tengo que ponerme para casarme — dijo Alicia buscando algún vestido de color blanco
Jacinta se puso bastante ansiosa al pensar que algo tan importante se les hubiera olvidado
justo en el tercer baúl Alicia saco un elegante vestido color marfil
— Nana encontré este — dijo Alicia soltando un suspiro de alivio
— necesitaras un velo para tapar ese golpe — dijo la anciana señalando la mejilla de Alicia
Jacinta pensó un momento tratando de buscar entre los vestidos alguno que tuviera algún velo del color del vestido pero no encontró ninguno
— tendremos que hacerlo con el fondo del mismo vestido — dijo Jacinta
para su fortuna el fondo del vestido tenía muchas capas de tela que le serviría perfectamente como velo
así que se pusieron a cortar y coser hasta bien entrada la noche para poder terminar.
Logrando terminar el trabajo con un precioso bordado que Alicia le había hecho a la parte baja del velo
— Nos quedó muy bien — dijo jacinta con cansancio
las dos tomaron asiento y se vieron con gran alegría
Jacinta se recostó sobre el sillón
— Deberías dormir un poco niña — dijo Jacinta tapándose con la manta disponiéndose a dormir
Pero por más que Alicia intento dormir no lo consigo así que decidió sentarse para mirar por la ventana pero no logro ver nada por la negrura de la noche
pensó que así sería su futuro