MAXWELL Todavía tengo el cerebro hecho trizas por la bomba que me cayó encima. Eché a Douglas y a todo el equipo legal sin pensarlo dos veces y me encerré en la oficina como un animal herido. No me puedo sacar de la cabeza la cara de Nisha... vaya mezcla de enojo, decepción y dolor. Me parte. Y lo peor es que ni siquiera sabía que ella era la dueña del local ese que estábamos por comprar. ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Cómo carajos pasó esto? No tengo ni idea de cómo arreglar este desastre. Necesito que alguien me ayude con las ideas, pero a estas alturas, explicarle este lío a mi familia sería otro desastre. Así que llamo al único que ya está al tanto: Diony. —¿Qué pasa, amigo? —me contesta después de varios timbrazos. —Estoy hecho mi3rda —le digo mientras me aflojo la corbata para ay

