MAXWELL Me despiertan unos golpazos en la puerta. Medio dormido, miro al lado y ahí está Nisha, con el pelo hecho un desastre y esa cara de princesa que se ve mas tierna cuando esta durmiendo, me está gustando mas de lo normal. Qué linda se ve. —¿Mmm? —balbucea, toda confundida. Ni hace falta que diga más. Yo también estoy pensando: “¿Quién carajos molesta a esta hora?”. Golpes de nuevo. Más fuerte. Me quejo en voz alta. —¡Ya, van a tirar la puerta! ¡Estoy yendo! Me arrastro hasta la puerta con una flojera tremenda. Abro y ahí está Sarah, toda feliz como si no fueran las benditas diez de la mañana. Con esa sonrisita de: ¡Ay, qué tiernos ustedes dos! —¡Buen día, chicos! —dice, como si nada con esa sonrisa de oreja a oreja que se trae algo entre manos. Me dan ganas de gruñirle: “¿Qué

