—Ese es ahora tu problema Steph—rezongó Joseph—. Yo la tenía, todo lo que necesitaba era que pusiera un pie dentro de la manada, pero lo has arruinado todo por completo. Ahora es tu deber traerla aquí, pero eso si escúchame bien, la única regla para ella es que venga de manera voluntaria a la manada y no de arrastras ¿lo has entendido? —preguntó su padre molesto. —Si lo he entendido—respondió Steph sin más. Luego su padre se alejó con paso firme hacia el salón de baile una vez más —Ah, por cierto, Steph—su padre se volvió hacia él—, serás castigado porque ahora no estarás en la ceremonia. Desaparece de mi vista y ve a encontrar a Alexandra Black. Un gruñido salió de Steph. ¿Cómo demonios se suponía que iba a encontrar a una marginada, que probablemente se fue por su cuenta para no ser

