Las dos mujeres frente a ella recibían visitas a diario, sin embargo, ella se mantenía sentada en su cama, tratando de recuperarse y sentirse cómoda. Era un poco difícil de hacer, debía de dormir delado y no podía acostarse sobre el lado izquierdo, ahí había estado si herida penetrante. No podía acostarse sobre su lado derecho por su rodilla, que seguía rígida y dolorida incluso con los vendajes, debía de permanecer boca arriba para lograr dormir. Era más que un proceso lardo y frustrante parra ella, el hecho de sentarse en silencio y observar todo desde la venta, el cielo gris y el movimiento de los árboles, aunque tenía que darle a la enfermera los detalles de su seguro de vida. —Creo que tengo cobertura completa con mi empleador, aunque no me pidas el número de membresía, no lo sé de

