El ambiente en esa casa era abrumador, Esther no dejaba de temblar y Rebecca, no entendía la razón del porqué su madre se encontraba de aquella manera, su esposo iba detrás de ellas. Los pasillos eran oscuros, el tapizado era ya viejo, el lugar contenía bastante humedad, a Esther, se le revolvió el estómago, pero trató de no vomitar. La sala estaba limpia, en buen estado, una luz cálida iluminaba el lugar. —Él te espera en el piso de arriba, quiere que solo tú y tu hija te acompañe el hombre se debe de quedar aquí—ordenó. Esther asintió. Le dijo por conexión mental a su hija que la siguiera y que pasara lo que pasara no tuviera miedo. Llegaron hasta el segundo piso, era distinto a la parte por la que habían pasado, aquel lugar notaba que estaba mucho mejor amueblado y cuidado. Al entra

