Capítulo 13. Con los ánimos por el suelo Cristóbal Mendoza Ramírez León, Guanajuato, México Después del maravilloso encuentro que habíamos tenido Ivanna y yo, me quedé dormido muy cansado después de tanta actividad. Esta mujer era volcánica, intensa y muy apasionada, tanto que no recuerdo que con nadie hubiera pasado una noche como esta, sentí sus labios besando mi oído y después mi cuello y cuando pensaba que lo íbamos a volver a hacer, ella me sorprendió al estar completamente vestida y arreglada. —Cris, despierta guapo — Me dijo seductoramente — Ya nos tenemos que ir. Me sorprendió por qué Ivanna me estaba despertando, si habíamos quedado que pasaríamos la noche juntos, pensé que le había gustado estar conmigo, pero veo que no. Se me bajaron los ánimos de inmediato, no esperaba que

