Capítulo 14. Novia y prometida Cristóbal Mendoza Ramírez León, Guanajuato, México Cargué las cosas de Amaia, traía muchos libros en la mano y lo menos que podía hacer era ayudarla, caminamos al estacionamiento y ella abrió su auto. Era un clásico y estaba hermoso y muy bien cuidado. Nos subimos y ella condujo hasta que llegamos a una cafetería cercana al Tec, donde nos bajamos, ordenamos lo que íbamos a tomar y entonces, le conté todo y ella me escuchaba con atención. —Cris, esto está terrible — Negó con la cabeza — Pero, para grandes problemas, siempre hay grandes soluciones y yo te ayudaré. Es mi ángel salvador, yo ya no sabía cómo quitarme de encima a Liliana, por más que le dijera que ya eso de nosotros no existía, más se empeñaba en llamar para quererme hacer sentir culpable, de

