Thomas se había despojado de su camisa completamente, pero mientras Micaela veía con lujuria a Joshua, y Elisa con picardía a Jhonny. Yo sin poder evitarlo miraba el torso del aquél pelinegro habiendo imaginando de todo menos uno así. Un trabajado abdomen adornado con unos casi imperceptibles moretones y pequeños y variados tatuaje en su cuerpo que a simple vista podían ser cubiertos con una camisa no alcanzarse a ver, y entre ellos, una serpiente con tinta negra ya hacía sobre saliente de su short hasta subir a su ombligo. No sabía si eran aquellos golpes que adornaban su pálido cuerpo o si se trataba de aquellos bien proporcionados músculos, que lo hacían ver jodidamente sexy y salvaje con aquellos tatuajes. Y no fue hasta que sus ojos nuevamente se toparon en mí que mi rostro avergo

