— ¡¿Solo un beso?! — preguntó incrédula la morena al escucharme recostada en mi cama viendome caminar de un lado a otro en busca de las cosas que me llevaría mañana a la pequeña fiesta en la playa. — ¿Quién eres? ¿Dónde está ésa Luci que veía romántico y una muestra de amor una simple miradita? Sisee. — Elisa, está en el cuarto de al lado, haz silencio, te va a escuchar — reté girando. — ¿Quién? ¿Luci? — rió haciendome bufar. — no, hablo de Thomas — corregí. — Además, te digo la verdad, solo fue un simple beso, ni siquiera se mencionó algo de eso al llegar a acá. ¿Lo peor? Es que ésta vez no mentía. En todo el trayecto a la casa, Thomas había decidido en no mencionar ningún tema del hospital psiquiátrico y ni siquiera llegó a nombrar o explicar algo sobre aquél beso. Solo habíamos

