Un tuk tuk nos llevo al hotel, eran los taxis de Bangkok que serpenteaban por calles estrechas y llegamos enseguida. Una vez en la habitación del hotel me quite las botas y los calcetines y me hice un masaje en los pies, después me quite el sujetador, no me gustaba dormir con él, tan solo llevaba una camiseta y las bragas, me estire en la cama y me agarré a la almohada haciendo un ovillo en mi cuerpo. Mi hijo se puso detrás mío, sentí como sus manos abrazaban mi cintura y se pegaba a mi, sentí que mi piel se erizaba, noté la dura polla en mis nalgas, su aliento en mi cuello, dejó caer su cabeza y me beso el cuello, eran pequeños besos con los labios y su mano se introdujo por me camiseta. -¡Por favor para, no soy de piedra! – le supliqué con voz ronca al tiempo que intentaba apartarme de

