Me paro frente a la estufa cuando la ensalada está lista y agarro las pinzas para darles la vuelta a las vieiras que estoy cocinando. Sonrío y chasqueo los dedos de alegría al ver lo perfectamente doradas y crujientes que están por un lado. "Esta noche te espera un capricho", le digo a Gabby mientras sigo cocinando. Apenas la noté bajando de la encimera y caminando hacia mí. —Bueno, será mejor que piense en algunas formas creativas de recompensarte por esto, ¿no? Antes de darme cuenta, está de rodillas y mi cinturón está desabrochado. En cuanto me toca, me pongo firme, firme como una roca para ella. Casi quiero decirle que no es buen momento ni lugar para hacerlo. Estamos justo delante de una estufa caliente; podría ser peligroso. Pero entonces su lengua recorre mi m*****o y desaparece

