"Una vez, hace mucho tiempo." Cerró los ojos un momento e imaginó a una joven menuda, de suave cabello rubio y brillantes ojos azules, sentada en un muro de piedra, sonriéndole. En su regazo sostenía a un bebé sano, con el cabello de su madre y los ojos grises de su padre. El dolor que este recuerdo trajo a su corazón frío y silencioso fue como mil cuchillos, y lo enterró rápidamente. "¿Qué le pasó?", preguntó. Erik abrió los ojos de nuevo y miró a la encantadora joven que tenía delante. "Murió", respondió secamente. Aidan comprendió que el recuerdo era doloroso y no lo presionó más. "Lo siento mucho. No tenía ni idea. Ahora entiendo por qué eres tan distante y por qué nunca hablas de tu pasado." Observó al anciano vampiro caminar hacia la puerta y contemplar el campo nevado. "Una costu

