Durante varios minutos conversaron sobre diversos temas , sobre la vida que llevó en Rusia, en como logró sobresalir a nivel empresarial. Claro está que uno de los principales negocios para Ilianovich era la distribución de droga en diversos países, que le generaban una buena cantidad de dinero, la empresa que tenía en Rusia como tal le servía para lavar el dinero que le proporcionaba la venta y distribución de dicho producto.
Eso no quería decir que su empresa textilera no le generaba ganancias, si lo hacia y en buena cantidad .
¡Pero la droga más.!
Anastasia miraba cada detalle de el pelinegro, la manera en la que hablaba con una seguridad que la hipnotizaba, su manera de mover las manos cuando explicaba a detalle, el movimiento de sus labios y la manera que de vez en cuando sonreía.
¡¡Que sonrisa!!
Cuando Ilianovich la veía , ella rápidamente le desviaba la mirada, no quería que notara que con solo verla la sonrojaba. Su cabello n***o no lucia despeinado, estaba acomodado perfectamente, sus tatuajes en el cuello y en las manos llamaban su atención de manera inexplicable, todo el era perfecto para que negarlo.
—¿Supongo que ya te has casado?—. Preguntó Laura
La rubia que jugaba con sus manos levantó la mirada para escuchar su respuesta. Una incomodidad la invadió, esperó con ansias la respuesta, deseando en su interior a que dijera no.
Ilianovich se tomó su tiempo para responder, dio un pequeño trago al líquido de su vaso y después respondió.
—No, aún no esta en mis planes forma una familia.
—¿No ha llegado la indicada?—, preguntó Anthony con la ceja levantada.
—Así es no a llegado la indicada, aún .
—¿Pero tienes novia?— preguntó Anastasia. Fue algo que pensó, tal fue su sorpresa que terminó diciéndolo en voz alta.
Ya estaba, ya lo había dicho y no hay vuelta atrás.
¡Tierra trágame y escúpeme en marte!
Mordió su mejilla interna a ver que todos la observaban, en los labios de Ilianovich apareció una sonrisa fugaz, mientras ella dejó de respirar por unos segundos.
—No, tampoco tengo novia—. Respondió, conectando esa intensa mirada grisácea con el verde vivaz de la rubia—, ¿y tú?—. El sonido de la puerta no permitió la respuesta de la rubia.
—¡Ya llego Patrick Anastasia!
—Si voy a abrirle.
—¿Quién es Patrick?—, preguntó el pelinegro, en el momento en que Anastasia se marchó a abrir la puerta.
—Patrick es su novio, deja que lo conozcas te caerá de maravilla, es un buen muchacho, como tu Ilianovich.
¡Maldición!
Sintió que la sangre le hervía y un calor intenso se le subió a la cabeza, apretó la mandíbula con fuerza, toda su felicidad se había ido a la mierda.
Anastasia y Patrick entraron a la sala tomados de la mano. Observó como tenían entrelazados sus dedos y aquella mirada pacífica y calmada, se convirtió en una fría y amenazante.
¡Le quería cortar la mano!
—Buenas tardes, que tal como están todos—.Saludó Patrick
—Hola querido, mira te queremos presentar a Ilianovich, es sobrino se Anthony , te acuerdas que te platicamos de él.
—¡Ooh si ,claro que me acuerdo, mucho gusto soy Patrick!—extendió su mano en su dirección.
Ilianovich intentaba controlar la rabia que sentía por dentro, movió su cabeza de una lado y después a otro, obteniendo un chasquido en su cuello buscando relajarse, con un fuerte apretón de manos se presentó.
—Ilianovich Bosko, un placer—. Patrick por estar distraído observando a los demás no notó la forma en que lo estaban mirando.
Si las miradas mataran ,él ya estuviera muerto desde que entró.
—Tomemos asientos todos por favor, estoy muy feliz, no es de todos los días que recibimos tan honorables visitas—, comentó Laura, provocando la risa de Anthony y Patrick.
Ilianovich por su parte se mantuvo serio durante la conversación, miraba de reojo en como el novio de Anastasia le acariciaba el cabello y la abrazaba.
No podía soportarlo más, terminaría haciendo una estupidez si seguía observando en como la tocaba y miraba.
Patrick colocó su mano en la pierna de Anastasia, acción que no pasó desapercibida por ella, no pudo ocultar su incomodidad y es que si de por si ya se sentía así, ahora estaba peor, desde que llegó Patrick el ambiente cambió, Ilianovich cambió, pues no la había vuelto a mirar, a sí que sacó la mano de Patrick poco poco.
—¡Me marchó!—. Anunció sorprendiendo a todos, mientras se ponía de pie.
—¿Qué, porque tan rápido?¡Quédate a comer con nosotros!
—Me gustaría, pero hay asuntos que atender así que me despido, cualquier día puedo regresar.
—Entonces un pedazo de pastel no me vas a despreciar, es de chocolate con nuez—. Comentó Laura sonriente
—El sabor favorito de Anastasia—. Completó Ilianovich mirando a la rubia, sus miradas se encontraron y aunque la manera de observarla era indescifrable le lleno de alegría saber que se acordaba de que ese era su sabor preferido. Sin pensarlo le sonrió por primera vez.
¡Rayos!, tragó saliva con dificultad, también por vez primera se sintió cohibido tanto qué tuvo que desviar la mirada, le dio un vuelco en el corazón verla sonreírle.
—Así es, espera solo un momento vuelvo enseguida.
—¿Y tu …Patrick verdad?¿ A qué te dedicas?—. Ilianovich volvió a tomar asiento en su lugar, se sintió con curiosidad en saber de él.
—Estoy estudiando medicina
—Medicina—, repitió el pelinegro con un movimiento de cabeza.
—¿Y tu Anastasia?¿Que estudias?
La manera en la que pronunció su nombre la hizo sentir un cosquilleo en su vientre, sin querer apretó las piernas, sintiendo una sensación extraña pero placentera.
¿Por qué tiene que decir su nombre tan sexy?
Agradeció haberse puesto sobre sus piernas el cojín.
—¡Oh! bueno yo no estoy estudiando—. Contestó apenada .
—¿Cómo es eso?
—No nos alcanza para su carrera Ilianovich, estamos pagando la casa para que sea nuestra, ella quiso sacrificar su estudio, no estuvimos de acuerdo en su decisión, pero pues te soy sincero no nos quedó de otra, pero en cuanto salgamos de esta mala racha retomará sus estudios.
—Es una lástima. ¿Y que te hubiese gustado estudiar?
—Economía y administración de empresa, pero esta bien, ya no importa ahora trabajo y aporto a la casa eso es mejor que ver a mis padres preocupados por que no les alcanza, se, se que vendrán tiempos mejores.
—¡Listo! Aquí tienes una rebanada de pastel—.Interrumpió Laura la conversación.
—Gracias, tanto tiempo sin probar tus postres Laura, sigues preparándolos igual de deliciosos— . Llevó un trozo de pastel de una forma exquisita su paladar.
—No me mientas, haz probado mejores yo se que sí, en los mejores restaurantes, así que no te voy a creer.
—¡No te miento!. No me gusta comer postres en los restaurantes, así que siéntete afortunada.
Laura sonrió satisfecha con la respuesta
Mientras que Ilianovich tenia una guerra interna en su cabeza, trataba de mostrarse sereno, pero no quería estar ni un minuto más en ese lugar.
Como pudo se comió lo mas rápido la rebanada de pastel, tenía que salir de ahí ya. Así que se despidió de todos prometiendo volver y salió.
Llegó a donde su auto estaba estacionado y busco entre las bolsas de sus vaqueros
¡Rayos las había olvidado!
—¡Ilianovich!
Escuchó una voz a sus espaldas, cerró sus ojos con fuerza, al escuchar la dulce voz de su prima decir su nombre, giró y ahí estaba, como una hermosa hada.
El aire soplaba sus cabellos haciendo que mechones cayeran sobre ese rostro.
En sus manos tenia las llaves del auto, ¿en que momento las sacó? ,no recordaba, pero daba gracias Dios porque así estaría un momento a solas con ella.
—¡Tus llaves, se te olvidaron!—. Pronunció al mismo tiempo que extendía la mano para que las tomara .
Ilianovich sin apartar la mirada de sus ojos se acercó, la mano de Anastasia estaba extendía, así que no dudó en rodearla con una de sus manos, dejando ver lo pequeña que era su mano ante la de él, esa simple acción paralizaron por completo a la rubia, que siguió cada uno de sus movimientos. Sintió que el aire le faltó, cuando el pelinegro llevó su mano a su labios y besó su dorso, entre abrió sus labios cuando sintió la suavidad del beso en su piel.
—¡Gracias Anastasia!—, dijo con voz ronca, sin soltarla .
Con su otra mano le acomodó un mechón de cabello rebelde detrás de su oreja, ella levantó la mirada para hacía sus ojos, se estremeció, en su estómago podía sentir como un sinfín de mariposas revoloteaban dentro de él. Cada poro de piel se abrió para darle acceso a las peligrosas sensaciones que estaba sintiendo ante ese simple acto. Su cuerpo volvió a temblar no lo pudo evitar, su fragancia varonil y su contacto la pusieron así.
—Estás temblando otra vez—.Susurró
—Yo yo me tengo que ir—. Sin más se soltó y salió corriendo.