Al día siguiente Ilianovich se fue de viaje como lo había dicho, no se despidió de Anastasia porque ya no la vio durante la noche, estuvo demasiado ocupado atendiendo cierto asuntos y a algunos empresarios que deseaban ser socios en la empresa. La rubia se marchó a su casa con una emoción en el pecho la cual estuvo presente durante los próximos días y cual fue aumentando conforme a las atenciones del pelinegro. Por su parte siguió aprendiendo, aunque sentía una especie de abandono solo de pensar que no lo vería hasta dentro de una semana, se le hacía una eternidad. Recibía mensajes de él, preguntándole que como estaba y que hacía, ella no podía ocultar su felicidad cuando los recibía y terminaba sonriendo… Dentro de una habitación de hotel, una mujer de curvas bastante llamativas espe

