10 LORENZO “Lorenzo! Levántate!”, me gritó Sebastián despertándome de repente. Hacía ya algunos días que no conseguía dormir de noche y me levantaba tarde, a la hora del almuerzo. “Déjame dormir o te despido”, murmuré con la voz empastada de sueño. “Abajo está esa muchacha, Mia Madison”, me advirtió. De repente, era como si el cansancio me hubiera abandonado completamente. Me levanté de golpe y me vestí con un par de pantalones negros y una camisa color gris plomo. “La hago entrar?” “No, me ocupo yo. Quiero estar solo con ella.”, decidí mientras enjuagaba mi cara a toda prisa. Cuando llegué al primer piso, encontré a Mia sentada en el piso mojado por la lluvia torrencial, apoyada en la puerta del local. No tenía paraguas y estaba empapada. Con alivio noté que no llevaba ningu

