Me apresure para llegar y una brisa fría rozó mi piel justo antes de sentir una mano tomando mi brazo, me aparté gritando y cuando me giré vi al idiota de Noah.
— ¿Qué rayos quieres? me acabas de asustar—le dije sosteniendo mi pecho, ese chico de verdad que es raro— ¿Qué haces tan tarde aquí?—me sonrió de una forma muy extraña y se acercó mucho a mi rostro, yo me hice hacia atrás pero sostuvo mi cabeza para que no me moviera— ¿Qué es lo que quieres, Noah?—le pregunté viéndolo fijamente.
—A ti, Fabiana. Te quiero a ti y solo a ti ¿puedes entenderlo?—me removí queriendo alejarlo pero él es más fuerte que yo— ¿Por qué te resistes? todo fuera tan diferente si no te resistieras tanto.
—Solo dices tonterías, eso jamás va a pasar—dije y le di un golpe logrando que se alejé de mí—deja la obsesión, ni siquiera me conoces y ya deja este absurdo—corrí hacia mi casa y en el porche di la vuelta para ver si seguía ahí y ya no estaba.
Extrañada y nerviosa entré a la casa, cerré con seguro y subí las escaleras sin pasar a la sala, entré y cerré detrás de mí.
Agarré mi celular viejo y tenía mensajes del número desconocido, los ignore apagándolo y metiéndolo a un cajón en mi mesa de noche.
Suspiré y me recosté con mi teléfono nuevo, envié varios mensajes y descargué las aplicaciones que siempre uso.
En eso se me fueron los quince minutos, hace cinco minutos había abierto la ventana y ahora Benjamín venía atravesándola.
—Hola, amor—dije y él llegó hasta mí para ponerse sobre mí y darme un beso.
—Hola, preciosa—repartió besos por toda mi cara y yo me reí de eso.
—Noah estuvo aquí—dije y se apartó, yo me senté y lo vi fruncir el ceño.
— ¿Qué quería?—me preguntó y yo lo pensé pero no quería decirlo—vamos Fabiana, dime—yo suspiré y tomé su mano.
—Que me quiere a mí, no dijo nada más pero eso me asustó Ben, fue como una certeza—dije—como si fuera capaz de hacer lo que sea para eso—él pasó una mano por mi mejilla y yo la recosté sobre su palma.
—No te preocupes, no podrá hacerte nada—me aseguró y me pegó a su pecho para abrazarme.
—Tampoco quiero que te haga algo a ti—él negó.
—No me hará nada, confía en mí—asentí y me quedé abrazada a él mientras acariciaba mi cabello.
—Benjamín ¿Por qué no me dijiste lo del mensaje? pensé que confiabas en mí—dije y él me apartó para verme a la cara.
—Yo confío en ti pero no quería que te mortificaras más, Fabiana. Solo lo hice por ti—asentí y lo tomé nuevamente por la nuca para acercarlo.
—Para protegerme no debes ocultarme cosas, no puedo estar en la ignorancia.
—Lo sé, solo no quería preocuparte pero ya no volverá a pasar—asentí y nos acostamos, él debajo y yo sobre su pecho.
—Escuchar tu corazón es lo mejor de mis noches—sus caricias me ayudaban a dormir.
—Sentirte en mi pecho es lo mejor de las mías—sonreí y le di un beso en el pecho—te amo Fabiana.
—Yo te amo a ti Benjamín—después de eso me quedé dormida, soñando que no habían acosadores, ni malas amigas y mucho menos mensajes amenazadores, solo éramos nosotros viviendo un tranquilo noviazgo, con grandes amigos y unos increíbles días.
Pero la vida no podía ser un sueño.
Escuchó mi alarma y me despierto desorientada, el sol entra por la ventana y me estiro un poco antes de tocar el otro lado de mi cama encontrando una nota.
''Mis padres quieren que pases el día con nosotros, vengo por ti a las diez.
Con amor, Benjamín. ‘‘
Veo la hora de mi reloj y me levanto apresurada, casi eran las diez. Entre al baño y me lave los dientes y la cara para luego correr a mi armario y ponerme lo primero que encontré que fue un hermoso vestido arruchado de color amarillo.
Me recogí la mitad de mi cabello y me apliqué un poco de maquillaje, me puse mis sandalias negras y agarré una cartera beige de lado para meter mi celular nuevo, mis llaves y mi documento de identificación.
Bajo las escaleras y cuando llego a la sala Benjamín está comiendo galletas junto a mi mamá.
—Eso debes hacer—Ben le hizo una seña y mi mamá me vio.
—Tarde, como siempre—me vio y sonrió—te ves hermosa mi amor—le sonreí a mi mamá y vi a Benjamín que no me quitaba la mirada de encima.
—Vayámonos, conspiran luego—Benjamín se levantó, se despidió de mi mamá y me siguió fuera de la casa para tomarme por la cintura y pegar mi espalda a su pecho.
—Te ves exquisitamente hermosa—sonreí y me di la vuelta para pasar mi brazo por su cuello.
Me dio un beso cargado de pasión, casi me subo sobre él si no me doy cuenta que estamos frente a mi casa.
Nos reímos y comenzamos a caminar tomados de las manos.
—Te extrañé esas pocas horas en las que te dejé dormida—me reí.
—Que dulce eres, me empalagas—puso mala cara y yo solté una carcajada.
—Qué horror, ya no se puede decir cuánto extrañas a alguien porque eres empalagoso—casi me suelta la mano pero la sostuve fuerte.
—Lo siento, mi algodón de azúcar—le dije y él comenzó a reírse.
—Se nota que no eres buena para los apodos, cariño—me reí encogiéndome de hombros— pero bueno, yo te quería preguntar ¿quieres ir conmigo al baile de despedida de navidad del colegio?
Me detuve para mirarlo y negué sonriendo, me preguntaba como si yo fuera a ir con alguien más.
Me quedó viendo esperando una respuesta.
Le golpee él brazo para que reaccionara, igual me preguntó para vivir la experiencia completa pero seguía siendo una tontería.
—No, ya tengo una pareja. Lo siento—Frunció el ceño y yo me reí al ver la confusión en su rostro.
— ¿Si? ¿Y quién es? si se puede saber—alzó una ceja esperando la respuesta.
—Con mi novio.
Y vi cómo se le dibuja una sonrisa en su rostro.
—Bueno, nos vemos en una semana en el baile—sonreí, jamás había ido a ese baile con una cita.
—Está bien—nos detuvimos frente al auto y me jaló hacia él para darme un pequeño beso.
—Estoy ansioso por ver lo hermosa que vas a estar ese día.
—Y yo estoy nerviosa por pasar el día con tus padres—me subí al auto.
Me derretía con cada palabra bonita que me decía, aunque a veces me parecía demasiado empalagoso pero eso igual me encantaba.
No podía pensar en más nada que no fuera él y yo en el baile.
Sé que va a hacer una noche maravillosa al lado de Ben.
¿Qué podría pasar esa noche? Esperaba que nada malo.