Capitulo 25. Parte I

1296 Words
''Solo seremos eternos cuando nos entreguemos por completo. ‘‘ Ambos entramos a la casa y caminamos hacia la cocina encontrándonos a mis padres riéndose de algo. —Buenas noches—dije— ¿puedo saber de qué se ríen?—ambos me vieron extrañados y luego vieron a Benjamín. —Buenas noches—dijo y mi papá asintió. —Buenas noches, Benjamín ¿qué haces a esta hora por aquí?—le preguntó y él me vio a mi suspirando. —Fabiana me invitó a cenar pero si es mucha molestia, me voy—dijo y ambos sonrieron negando, algo se les había ocurrido, estoy muy segura. Esos dos siempre sacaban provecho de ese tipo de situaciones y yo les puse la victoria en charola de plata. —No, él debe irse—dije y Benjamín me vio como si fuera un extraterrestre. —No hija, que se quede, ya está aquí ¿no?—habló con voz dulce mi mamá y yo entrecerré mis ojos en su dirección—ya estoy terminando, puedes poner la mesa. Comencé a preparar todo y los escuché reírse, me molestaba haberles traído la solución, lo que no saben es que soy mucho más resistente de lo que creen. Guerra en el colegio y guerra en mi casa, me iba a volver loca de verdad pero ya va, falta agregarle los mensajes y la actitud de Madison. Para finales de año seguramente ya estaría internada en un psiquiátrico. Benjamín me miraba y yo suspiré acercándome a él. —No somos nada normales y espero no quieras correr en cuanto nos sentemos en esa mesa porque de verdad mis padres no son nada normales—él me sonrió. —Ellos son iguales a mis padres, a los de Erick y a los de Charlotte, créeme que estoy absolutamente familiarizado con ese tipo de comportamientos—pasé mis brazos por su cuello—espero no se les ocurra algo tan raro—pegó su frente a la mía. —Sé que son novios y que yo hice lo mismo a esa edad pero eres mi hija y no puedo evitar los celos de padre así que si no queremos inconvenientes entre nosotros, aléjense el uno del otro ahora mismo—dijo mi papá con calma y seriedad, yo solté a Benjamín para ponerme a su lado—mucho mejor—se dio la vuelta y volvió a la cocina. — ¿Lo ves? eso fue súper raro—ambos nos reímos y yo le di un beso tomándolo por sorpresa—si nos ve me echo la culpa aunque de igual forma la tomara en contra de ti y—no pude terminar porque Benjamín me besó tomándome por la cintura. —No me importa correr el riesgo si el premio son tus labios—dijo para darme otro beso—por ti me metería en cualquier problema—sonreí y nos separamos al verlos salir de la cocina. Mi papá le dirigió una mirada seria a Benjamín y este trago seco, mi papá era de temer cuando quería. Colocaron la comida en la mesa y nos sentamos uno al lado del otro. —Cuéntanos Benjamín ¿ya han pensado en hacerlo?—preguntó Fernanda Davis y casi quise quitarme el zapato y lanzárselo. Benjamín casi se ahoga con el agua y yo le di unas palmaditas en la espalda. —No, señora—dijo y mi mamá me vio sonriendo. — ¿Cuándo lo harán?—preguntó de nuevo y Ben abrió mucho sus ojos. — ¡Mamá!—mi papá me miró serio— ¿puedes detenerte?—ella negó—sé lo que quieres y no lo vas a lograr, no podrás—el reto iba implícito y eso me asustó por el historial de mi madre. — ¿Eso crees?—preguntó con una ceja alzada. —Sí, eso creo así que déjalo—mi papá y Benjamín permanecieron en silencio. Mi mamá siguió diciendo cosas imprudentes y podía ver como ponía incómodo a Benjamín. Dejé de comer y puse las manos en la mesa levantándome. —Ya es suficiente, estás jugando sucio mamá—dije y mi papá me vio riéndose. —Y eso que no la viste en la guerra—eso llamó la atención de Benjamín. —Usted fue una de las creadoras ¿no?—ella asintió. —Pero eso para mí está en el olvido—y mi novio luciéndose como actor puso cara triste, parecía más un perrito. —Oh, y yo que quería consejos de la mejor—eso llamó su atención y sonreí victoriosa. Nos comimos el postre y ellos comenzaron a hablar de eso, Benjamín me guiño un ojo y yo le sonreí para enfocarme en mi papá. —Que gran jugada mi amor, mira que halagarla justo con eso—me reí. —Eso no estaba en mis planes—dije recogiendo las cosas. —Así vi—nos reímos ambos—pero no debiste utilizar eso ¿sabes lo cansado que es escucharla hablar de eso siempre? Yo lo viví junto a ella, es horrible hija—me reí un poco más. —En fin, lo cierto es que les gané y ahora deben pagar—su rostro cambió mientras lavaba los platos—ese fue el trato, yo me levanté temprano todos los días de esta semana y lave los platos todas las noches, así que si, les gané—salimos a la sala y mi mamá nos vio. —Tiene razón, ella ganó así que es la hora de pagar—mi papá con mala cara me entregó mis trescientos dólares y mi mamá caminó hacia la biblioteca y de un cajón sacó una bolsa morada—estaba muy emocionada. Me lo tendió pero antes de que lo tomara lo hizo hacia atrás. —Debes saber que jugaste limpio y por eso te lo mereces, nosotros solo quisimos complicarlo un poco—sonreí tomando mi nuevo celular feliz. —Muchas gracias. —También tienes una línea nueva con los números importantes guardados—fruncí el ceño y vi a Benjamín—nos enteramos de algo desagradable y quisimos resolverlo—sonreí y los abrace. —De verdad gracias, los amo—saqué la caja y lo encendí, mi papá se quedó a mi lado y mi mamá siguió hablando con Benjamín quien me veía de vez en vez — ¿Por qué no nos contaste?—preguntó y yo lo miré. —No quise preocuparlos—él negó pasando su brazo por mi hombro. —Preferiste cargar con eso tu sola cuando tienes unos padres en los que apoyarte—negó. —Lo siento, prometo que no volverá a pasar—me dio un beso en la cabeza. —Debes hablar con él sobre eso, a él también le llegó un mensaje pero no ha querido mortificarte con eso, por eso pienso que deben hablarlo—lo vi y asentí. —Lo haré—pero no hoy, no quiero opacar este momento con ese asunto. —Te amo hija y tienes que saber que sea lo que sea y más si involucra tu seguridad, debes contarnos—asentí abrazándolo. —Gracias por siempre estar papá —él me sonrió y apreté sus mejillas haciéndolo reír. Media hora después estaba saliendo con Benjamín de la casa para acompañarlo hasta su auto. — ¿Nos vemos en quince minutos?—sonreí poniendo mis manos en su nuca para acercarlo a mí. —Si, en quince—asintió y yo le di un beso para alejarme de él. Se subió a su auto y lo vi irse, me di la vuelta para caminar hacia mi casa y escuché un silbido, voltee para ver y no había nadie.
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