Al comienzo del otro día, veo a mis dos amigos estirarse para levantarse igual de somnolientos que yo, Charlotte agarra su teléfono y al ver la pantalla abre mucho sus ojos.
—Oh no, tenemos problemas—fruncí el ceño y agarre mi celular para ver llamadas de mi mamá y que faltan veinte minutos para las siete— ¿también tienes llamadas? debemos salir rápido—dijo levantándose del colchón y enredándose con su edredón cayendo al piso.
Y como ya es costumbre en mi vida, me levanto apurada para poder alistarme lo más rápido que puedo para irnos a clase porque solo a nosotros se nos ocurre ver películas hasta tan tarde sabiendo cómo somos.
Además mi mamá y la mamá de Charlotte nos están llamando porque nos conocen tan bien que deben estar seguras de que aún dormimos.
— ¡¿Listas?!—Gritó Erick y ambas salimos de las habitaciones dando traspiés pero listas—vamos rápido, mi mamá me mandó un mensaje, la mamá de Charlotte le escribió—todos nos reímos—nosotros somos locos porque nuestras madres son locas, esta confirmadísimo—corrimos hasta llegar al auto, vi el reloj y solo faltaban cinco minutos.
Erick arrancó y yo suspiré.
Llegamos al colegio con dos minutos de sobra, no desayunamos pero no llegamos tarde que es lo importante.
—Cuando termine la primera clase nos vemos debajo del árbol del patio para desayunar— nosotras asentimos felices, Erick siempre buscaba forma de que comiéramos y como era el que monetariamente estaba mejor ubicado, se lo dejábamos sin problema.
Voy caminando por el pasillo que me lleva a mi clase y me encuentro a Benjamín abrazando a una chica, me detuve un segundo para verlo y él se volteo, me vio y yo le sonreí para seguir mi camino como si nada pero sintiendo una punzada muy fuerte en mi pecho, me recordaba que nosotros no somos nada y que un abrazo no significa mucho pero la punzada no paraba.
Voltee para ver si seguían abrazados y me tropecé con un muro, casi me caí pero una mano me sujetó con fuerza para que no sucediera.
Levanté el rostro y me encontré con sus hermosos ojos miel viéndome, inspeccionando. Me incorporé separándome de él y veo a una chica detrás de él, me reí internamente de mi misma, esa chica era su prima Melissa.
Carraspeé un poco y les sonreí.
—Gracias...yo debo irme—Benjamín me detuvo tomando mi brazo y lo vi.
—Pensé que te detendrías a saludar pero casi corriste ¿por qué?—sentía demasiada vergüenza.
—Dios, qué vergüenza—me reí y me deshice de su agarre pero él se acercó mucho a mi importándole poco su prima.
— ¿Por qué vergüenza?—preguntó.
Le sonreí tímidamente y él se rio.
—Es que pensé que ella era otra chica y no quise seguir viendo, aunque obvio un abrazo no es compromiso pero fue un impulso—me encogí de hombros.
Benjamín soltó una carcajada y yo le hice mala cara alejándome de él molesta.
—Eres un idiota, no te rías de mi—él me miro y dejo un beso en mi frente.
—Recuerda que yo te quiero a ti y solo a ti jamás podré estar con otra persona que no fueras tú, así haya cometido un error al principio y así digas mil veces que no tenemos nada, te sigo queriendo y eligiendo a ti—sentí mi corazón gritar de emoción.
Mi corazón latía tan rápido que sentí que se me salía, lo sujeté por los hombros y lo miré fijamente.
—Te quiero demasiado como para cometer el mismo error dos veces, aunque no seamos nada aun—repitió haciendo una mueca y yo me reí.
—Yo también te quiero idiota—le susurré en él oído para luego alejarme con una gran sonrisa en mis labios.
Ya habíamos pasado tres clases, Charlotte y yo habíamos desayunado, les conté lo que pasó en la mañana y se rieron tanto de mí que terminé yéndome molesta, eran insoportables esos dos.
Al sonar la campana salimos rápido y nos dirigimos hacia la cafetería, me encontré con Charlotte y Erick en la entrada, los tres caminamos y mientras pedíamos lo que comeríamos hablamos de lo que haríamos en la tarde.
Pasamos toda la hora del almuerzo creando un plan para que nuestras madres creyeran que el que nos quedamos juntos otro día no interferirá en ir a clases en la mañana como ellas suponen que será, de hecho no nos creen que no nos paramos tarde lo que en realidad es así pero mentirles un poco no está mal y no fue que llegamos tarde.
Terminamos y sonó otra vez la campana para ir a otra clase, nos levantamos y caminamos con pesar pero al pasar por el patio vimos alboroto, más rápido de lo normal vimos a profesores disolver el tumulto de gente pero de igual forma decidieron suspender las clases debido a que tuvieron una pelea y uno de los chicos salió con la nariz rota.
Agradecemos de todo corazón a aquellos que les encanta pelear.
Nos fuimos a un parque, caminamos, corrimos, nos reímos y burlamos de otras personas que iban pasando. Éramos un peligro nosotros.
En eso nuestros celulares suenan y son nuestras coordinadas madres llamándonos, nos vimos y cada uno tomó un poco de distancia para emplear nuestro plan de convencer.
—Mami ¿qué tal todo?—pregunté animadamente.
—Bien amor ¿tu día cómo va?—le conté cómo había ido todo y también lo de la pelea—oh hija ¿y porque no has llegado a casa?—preguntó y yo me reí.
—Estoy con Erick y Charlotte en un parque, luego de salir nos vinimos aquí para pasar el rato—escuché como le decía algo a alguien— ¿estás con alguien?—pregunté imaginando quien estaría en casa o donde estaría ella.
Eran unas madres controladoras, aunque diría que más que eso, son unas madres asustadas por el último año de bachillerato que significa universidad y que quiere decir en su idioma ''los niños saldrán del nido. ‘‘
—No, eso solo es la tv—me reí por la mentira que me dijo pero no le diría nada porque ya estábamos a mano.
—Bueno mami, quería preguntarte ¿podré quedarme hoy también con mis mejores amigos que amas?—me reí por eso último y escuché un sí a lo lejos, seguro era la mamá de Char.
—Algo me había comentado la mamá de Erick y sí, pero ya mañana te regresas a la casa, no quiero que estés fuera mucho más tiempo—pude identificar el tono en el que lo dijo y asentí aunque no pudiera verme.
—Está bien, gracias por todo, te amo mucho—al recibir respuesta de ella colgué la llamada.
Los tres quedamos con la misma expresión después de esa mañana.
— ¿Qué haremos cuando se enteren que queremos irnos?—preguntó Erick y yo me encogí de hombros.
—No nos preocupemos por eso ahora, debemos disfrutar. Además no sabemos si luego de que enviemos las solicitudes nos saldrá dónde queremos a los tres—nos sentamos en una banca—el futuro es incierto y solo hay que dejarnos llevar—ambos me observaron como si en vez de una tuviera dos cabezas.
— ¿Tú acabas de decir eso? ¿Quién rayos eres tú?—dijo Charlotte, me reí.
—Solo estoy dejando de pensar demasiado y preocuparme menos por el futuro cuando aún nos falta vivir el hoy—Erick puso su mano en mi hombro.
—Aunque sea muy raro que seas tú la que esté pensando así, acepto tu comentario y me quedó con él, vivamos solo el presente y como tenemos permiso para pasar otra noche en mi casa porque mis papás llegan mañana, iremos al lago que está a las afueras por el bosque—dijo y ambas lo vimos.
—No tenemos trajes de baño—dijo Charlotte.
—No se preocupen ¿acaso creen que yo no compro cosas para ustedes? vamos, en la casa les tengo unos—Charlotte salta emocionada y lo abraza mientras caminan, y yo los sigo.
Saco mi celular y le mando un mensaje a Benjamín para que también vaya y podamos hablar por fin.