‘‘¿Qué es el amor? ¿Y porque nos afecta tanto?''
Entro al baño apresurada y apoyo mis manos en el lavamanos, hui de Benjamín.
Tenerlo tan cerca me ponía nerviosa, hago mis necesidades y me detengo nuevamente frente al lavamanos y sonrío viéndome.
— ¿Qué es lo que haces? ¿eres tonta?—me señalé—se fuerte Fabiana—me reí por lo raro de la situación yo tomé el pomo de la puerta para salir y en el momento que di un paso para salir di de lleno contra un pecho, subí lentamente para ver quién es y contuve el aliento al encontrarme con esos ojos miel frente a mí.
Di un paso atrás porque estamos muy cerca y eso fue peor porque él dio ese mismo paso y no bastando con eso me hizo retroceder hasta la pared para cerrar la puerta, tragué con fuerza y desvié la mirada, esto es una locura.
—No puedes hacer esto Benjamín...
— ¿Hacer qué? ¿Seducirte? ¿provocarte? besarte—se inclinó sobre mí y lo miré justo en el momento en que sus labios tocaron los míos, fue un roce que me dejó queriendo más, así que lo tomé por la nuca y pegué mis labios a los suyos, no había forma de detener algo que estaba a punto de explotar.
Benjamín me tomó por la cintura y me alzó, yo enrede mis piernas en sus caderas y pude sentirlo contra mí, nos besamos con ardor, con pasión, con ganas y anhelo. No había cómo no ser salvajes, como evitar que nuestros dientes chocaran cuando nuestras lenguas querían encontrarse. Jadee en el momento en que agarro mi labio inferior para morderlo y luego chuparlo con ganas, me aferre con fuerza a sus hombros mientras una de sus manos recorría mi cuerpo por encima del pijama, podría enloquecer justo en ese momento.
—Benjamín...—susurré alejándome de él—ya, mis amigos—me dio un beso para silenciarme.
—Tus amigos saben lo que estamos haciendo, así que—me acercó a él pegándome a su pecho—¿qué pasa si bajo este cierre?—tragué con fuerza y solo lo vi bajar poco a poco el cierre de mi pijama—eres completamente hermosa—yo sonreí negando y cuando iba a subirme el cierre me detuvo.
Envolvió mi mano para luego depositarla en su pecho, lo miré y la sonrisa que me dedicó solo hizo que mi estómago diera un vuelco. Jamás pensé que a mis casi dieciocho estuviera viviendo un momento tan intenso.
Benjamín hundió su cabeza en la curvatura de mi cuello y comenzó a dejar besos húmedos, bajó a mi clavícula, pasó por mi pecho y llegó a mis senos bajando un poco mi sujetador.
El muy tonto sonrió al ver mi pezón erecto y sin esperar mucho paso su lengua por el haciéndome arquear mi espalda, y comenzó una tortura deliciosa en mi excitado pezón.
Lamió, mordió y chupó, con la otra mano me pellizcaba el otro lugar y yo me retorcía tratando de callar mis gemidos con mi mano.
—Ben...—exhale gimiendo.
Esto era demasiado para mi cuerpo, dejó mi pezón y comenzó a descender por el centro de mi abdomen hasta llegar al borde de mi panti, suspiré por la anticipación, me volvería loca con tanta tortura.
En eso tocan la puerta y yo me sobresalto, Benjamín se rio y se levantó para verme, podía sentir mi alma desnuda ante sus ojos y podía ver la suya.
Sentirlo más allá de lo físico fue raro.
—Siento interrumpirlos pero necesito el baño—Benjamín me ayudó a acomodarme rozando sus dedos por mi piel mientras subía el cierre.
Lo miré con atención hasta que abrió la puerta y pude ver la sonrisa pícara de Charlotte, sonreí negando y salí del baño.
Llegué a la sala y me tiré en el colchón junto a Erick, estaba sonriendo y no podía dejar de hacerlo.
— ¿Qué te sucede? ¿Acaso ustedes...?—negué soltando una risita.
—No, tonto—Erick me miró serio.
—Me vas a hacer ponerme celoso, conmigo no quedaste así de sonriente ¿deberé besarte otra vez para probar?—escuché un carraspeo y le golpeé el brazo a Erick al verlo reírse.
—Ella no necesita que nadie más la bese.
—Y tampoco alguien que la defienda pero ya sabes, somos tan idiotas que de todas formas lo hacemos—Benjamín está erguido y su mandíbula se había tensado—pero tranquilo amigo, eso fue algo de una vez que no se repetirá así que respira no debes temer por mí—tenía ganas de golpearlo por ser tan idiota.
—Fabiana, me voy— me levanté al verlo salir y miré mal a Erick haciéndolo reír, ese muchacho era un caso perdido, siempre saldríamos perdiendo con él.
Caminé apresurada al escuchar la puerta ser cerrada, al llegar al pasillo corrí, abrí la puerta y corrí un poco más para detenerlo en medio de la calle, casi llegando a su auto en el otro lado, respire con fuerza y él me miró serio.
—No tienes que estar celoso de Erick, además aún no tene—Benjamín me interrumpió.
—Se besaron, sé que es tu mejor amigo y que eso no pasara otra vez pero es imposible que no sienta celos cada vez que los veo juntos y no tienes que repetir siempre que aún no tenemos nada, créeme que soy muy consciente de eso y no me hace feliz—se acercó a mí—porque yo quiero ser el que esté junto ti, el que te haga temblar y sonreír, quiero ser yo pero—se aleja—aún no somos nada y yo respeto lo que tú has decidido—intenta irse y yo lo detengo tomando su brazo y girándolo hacia mí, me pegué a su pecho y lo abracé.
—Yo te quiero, no lo dudes nunca— me vio y sonrió.
—Y yo a ti Fabiana, sabes que estoy aquí para ti siempre que lo necesites—me puse de puntillas y puse mi mano en su mejilla acariciando con suavidad, pose mis labios sobre los de él y los moví con delicadeza, sintiendo su reticencia esta vez pero sin darme por vencida.
—Todo será distinto y solo una persona podrá besarme cada vez que quiera—le di un último beso y me alejé—hasta mañana Ben—él no dijo nada y terminó de llegar a su auto, se subió y lo encendió para después de mirarme irse de ahí.
Al entrar a la casa nos pusimos de nuevo a ver películas, esta vez y sin terminar la de terror, colocamos una cómica de Adam Sandler que nos hizo reír mucho. Erick ya no podía ni respirar de tanta risa y Charlotte lo seguía, este tipo de noche había sucedido tantas veces que no me había dado cuenta que ya habíamos crecido, que pronto iríamos a la universidad y que no se repetirán seguido.
—Los amo chicos y prometo no separarnos—ambos me abrazaron.
—Sabes que siempre nos tendrás y sabemos que siempre te tendremos.
La película terminó y pusimos otra, así hasta que nos comimos todo y quedamos tirados como unas morsas en el colchón, las panzas a reventar y nuestras bocas abiertas, nuestras madres serian felices teniendo una foto de esto para los álbumes, somos los perfectos modelos para fotos vergonzosas y ellas las mejores hacedoras de vergüenzas para sus hijos.
Siempre hemos sido felices, agradeceré mil veces tener como amigos a estos dos que han sido mi gran compañía, un equipo increíble.
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