''No hay inspiración que no venga del amor o del dolor. ‘‘
Después de preparar unas brochetas de jamón y queso, salí al jardín y me encontré con Erick y Charlotte tirados en el césped golpeándose como locos.
—¡Paren ya!—grité con fuerza—niños salvajes, vamos a comer—ambos se detuvieron y levantaron sus cabezas.
— ¿Y luego podemos entrar a la piscina?—asentí y como todos unos niños gritaron emocionados.
No puede ser que esto sea real, yo estoy encargada de unos adolescentes locos.
—Ya, déjense de tonterías—Erick se puso serio y abrazó a Charlotte.
—Debemos comportarnos mejor, pobre de Fabiana—Char asintió.
Media hora después estábamos en la piscina disfrutando de la soledad de esta gran casa y de sus beneficios.
Erick retaba a Char a nadar y ésta aceptaba perdiendo cada una de las veces y aceptando otra vez aún más molesta por perder en cada una de las carreras.
No ha existido algo por lo que no compitan esos dos.
Yo me quedé flotando relajada mientras los veía, ellos me hacían feliz a la misma medida que me alteraban los nervios, de verdad parecía una madre orgullosa de sus pequeños hijos.
Negué riendo y ellos me observaron sabiendo que su mamá panda los veía.
***
Entre Charlotte y yo acomodamos la sala para que pareciera un cine, llenamos tazones con las diferentes papas fritas, botes de helado, gomitas y todo lo que alcanzamos a comprar.
La mesa de centro se encontraba repleta.
Hicimos el sofá hacia atrás, colocamos dos colchones inflables, almohadas y edredones.
Las luces ya estaban apagadas y ellos ya estaban acostados mientras yo le respondía unos mensajes a mi mamá.
— ¡Fabiana, ya va a comenzar la película!—gritaron ambos.
— ¡Ya voy!—respondí.
Apagué mi celular y caminé a la sala.
Aquí lo más gracioso de todo es ver cómo estamos vestidos, esto había sido una idea de mi mamá que Erick no pudo objetar.
Mientras vamos creciendo ella nos las cambia, pijamas de polar, panda y pardo.
Los álbumes de nuestras madres es una mancha en nuestro curriculum de adolescentes.
Son fotos muy vergonzosas.
Me acuesto en medio de ambos y agarro un bol de doritos solo para mí.
Media hora después estoy abrazada con Charlotte porque el idiota de Erick puso una película de terror.
—Eres un imbécil ¿cómo pusiste una de terror?—dije yo.
—Ustedes son unas gallinas—se rio y yo lo golpeé con fuerza.
—Eres un idiota—escuchamos de repente un ruido a fuera de la casa y apreté su brazo.
— ¿Qué fue eso?—preguntó Charlotte y se escuchó otro ruido.
Los tres nos quedamos en silencio y en ese momento hubo un grito en la película y los tres gritamos asustados.
Charlotte se escondió debajo de las sabanas y Erick saltó trepando sobre mí.
— ¿Quién es la gallina ahora?—le pregunté con sorna.
—Cállate y ve a ver qué fue eso—lo miré sorprendida y en eso una guitarra comenzó a sonar, nos miramos extrañados y poco a poco nos levantamos.
Caminamos en silencio hacia la ventana y todos quedamos más mudos de lo que estábamos.
Benjamín estaba afuera tocando la guitarra, sentado en el césped.
— ¿Qué está haciendo?—preguntó Charlotte y Erick le golpeó la cabeza.
—Está tocando mensa ¿o eres ciega y sorda?—me reí pero sin dejar de verlo.
—No me golpees, simio—le replicó Charlotte y antes de que empezaran los detuve.
—No comiencen, cállense ambos—me hicieron caso y decidí salir.
Está tocando una canción en español que años atrás escuchamos juntos, fue la misma canción que puso cuando me dijo para ser novios, mi corazón saltaba feliz.
—Voy a salir— avisé antes de abrir la puerta y caminar hacia él, se veía hermoso concentrado en llevar el ritmo adecuado—Benjamín...—lo llamé y este me vio para luego sonreír.
—Fabs—lo escuché medio raro, arrastrando las palabras— ¿tu...te acue-erdas de esta canción?—preguntó con la lengua enredada.
— ¿Bebiste?—le pregunté y asintió.
—Toda—explicó.
— ¿Una botella?—asintió dejando de tocar y levantándose para poder hablar frente a frente— ¿por qué?
—Porque no puedo sacarte de mi mente, porque te quiero y no sé lo digas a nadie—ahora habló en susurros—porque odio que él sí pueda estar cerca y abrazarte cuando quiera.
Negué y lo tomé de la mano.
—Ven para que tomes algo y te abrigues, hace mucho frío—él me siguió sin chistar.
Entramos y Benjamín soltó la guitarra viendo fijamente a una persona.
— ¡Tú me la quieres quitar!—gritó señalando a Erick—la besaste porque la quieres para ti—dicho eso se lanzó sobre él.
Charlotte estaba confundida y yo solo pegué mi mano a mi frente.
Esta sería una noche larga.
Erick evitaba como podían los golpes de Benjamín y también le devolvió algunos, habían rodado por todo el pasillo principal.
Charlotte y yo los mirábamos esperando que terminaran porque si bien están peleando los golpes de Benjamín son muy torpes y por ende Erick no le pegaba duro.
— ¡Ya, deténganse!—ambos se frenaron con los puños en el aire—déjense de niñerías, yo no soy de nadie y por ende nadie te ha quitado nada—Ambos se levantaron lentamente. —Si quieres quedarte, lo puedes hacer pero sin causar problemas porque estoy cansada ya de todo esto—Benjamín bajó la cabeza.
—Lo siento Erick—dijo Benjamín y mi mejor amigo lo abrazó.
—Ahora vamos a buscar una manera de ver algo que nos guste—ordené y Charlotte y Erick se fueron a buscar la película—tú ven, que voy a prepararte un café.
Lo llevé a la cocina y lo senté en un taburete mientras hacía el café.
—Te quiero y quiero estar contigo—dijo y yo sonreí.
—No es momento para hablar de eso, cuando estés sobrio y sepas que es lo que de verdad quieres yo te escucho—yo le dije y esperé a que la cafetera hiciera su trabajo volteándome para verlo.
—Sé que fui un idiota y cometí errores pero por favor...dame una oportunidad—dijo y yo cerré los ojos, si no me controlaba lo besaría ahí mismo.
Me volteé, tomé una taza y serví el café.
—Ten—se lo ofrecí y al agarrarla rozo mis dedos haciendo que una corriente recorriera mi columna.
Tragué con fuerza y lo vi tomar un café fuerte y sin azúcar.
Después de unos minutos nos fuimos con los demás y nos acostamos en el colchón juntos, Erick puso la película y Benjamin tomó mi mano para empezar a trazar pequeños dibujos, yo sentía la corriente que me generaba, no podía ni moverme.
La película transcurrió con normalidad, había dejado la misma película de terror y yo le tenía el brazo aporreado a Benjamin.
—Voy al baño, ya regreso—me levanto y cuando estoy por entrar al pasillo una mano toma mi brazo,me voltea y me pega a la pared.
—Con o sin alcohol en el cuerpo, te quiero y no me rendiré hasta que aceptes estar conmigo—miré a otro lado y cuando regresé mi rostro me encontré con el de Benjamín muy cerca.—esos labios no los besara nadie más que no sea yo—dijo dejando un beso en la comisura.
>>Este cuerpo no lo tocara nadie más que yo—dijo y pasó sus dedos desde mis hombros bajando por mis brazos, apretando mi cintura y caderas para luego pegarlas a él y hacerme soltar un jadeo—nadie te hará sentir más que yo Fabiana—me soltó y yo quedé pegada a la pared sintiendo mi piel quemarse.
Repito, esta noche será muy larga.