''En las enseñanzas de la vida, no me enseñaron a tener una vida sin ti. ''
Escucho el claxon del auto de Benjamín en la entrada y corro por el pasillo hasta llegar a la puerta principal, me despido a gritos y ellos hacen lo mismo.
Bajo por las escaleras del porche y ya con un poco más de calma camino con paciencia por el sendero de piedras, llego al auto y me subo.
—Pensé que tardarías entre diez y quince minutos—me dijo Benjamín y yo sonreí para luego inclinarme y darle un pequeño beso—buenos días, mi amor—lo abracé para después devolverme a mi asiento.
—Es que me prometí levantarme temprano, eso de andar corriendo ya no me gusta—él me miró extrañado—E hice una apuesta con mis padres—él soltó la risa negando.
—Sabía que eso de voluntariamente levantarte temprano no era del todo cierto—le di un golpe en el brazo.
—Si era cierto, se los dije en la noche cuando llegué pero hoy descubrí que habían apostado a que si me levantaba o no y mi mamá apostó a que no—dije rencorosa.
—Con justa razón, tu mamá te conoce—le di otro golpe—ay amor.
—Deja de apoyarla y yo te dejo de golpear—él se rio—en fin, yo les aposté que toda esta semana me levantaré temprano y lavare los platos en la noche, eso último lo agregó mi mamá porque es malvada, y a cambio me darán trescientos dólares y el último iPhone—Benjamín abrió mucho sus ojos.
—Esos seguro están rogando que pierdas—me reí.
—Seguro pero igual no les afecta tanto porque escuche muy disimuladamente que ese iba a ser mi regalo de cumpleaños—Benjamín negó.
— ¿Disimuladamente? Espiaste a tus papás y ahora hiciste una apuesta solo para que te compren otra cosa de regalo de cumpleaños—me reí tapándome la boca—tu eres la malvada.
—Ellos comenzaron, además ellos me criaron así, no pueden venir a quejarse ahora que ya estoy grande—Benjamín no podía con tanto que le decía.
—Créeme que te arrepentirás y recuérdame no apostar contigo nunca, porque aunque sé que eres muy dormilona tu harás todo para ganar esa apuesta—le sonreí feliz.
—Ya me conoces, amor—él se quedó viéndome y luego me sonrió.
—Espero estés preparada para algo más esta mañana—lo miré intrigada pero no me dijo nada más.
¿Qué habrá hecho este loco?
Cinco minutos después llegamos al colegio, entramos al estacionamiento y al bajarnos del auto personas estaban tomando fotos a la camioneta de Erick.
— ¿Qué es eso? —Benjamín cubrió su boca para no reírse.
Me acerque viendo como globos blancos cuelgan del auto con algo escrito en cursivas que no pude leer porque Benjamín tomó mi mano y me llevó con él fuera del estacionamiento.
¿Qué hiciste Benjamín?
Entramos y caminamos por el pasillo hasta llegar a nuestros casilleros, me quedé en shock al ver que el casillero junto al mío estaba adornado con corazones blancos y peluches de polar, además en el centro del casillero se leía Polarcito mi amorcito y entendí todo.
Miré a Benjamín que no podía aguantar más la risa y luego a Charlotte que se encontraba del lado de su casillero, ella lo cerró y se acercó a nosotros.
—Eres un genio cuñado, jamás se me había ocurrido algo tan genial—escucho decir a mi mejor amiga y sacudo mi cabeza para espabilarme.
— ¿Todo esto lo hiciste tú? —Benjamín asintió y yo me reí con fuerza al imaginarme la cara de Erick.
—Y eso no es todo, le envió un peluche como el tuyo y el mío pero ese es tan grande como el mismo Erick, además dice lo mismo que el casillero—me reí más—está hecho un ogro, tienen que verlo.
En eso todo se detiene y el aire se vuelve espeso, me dejó de reír de golpe y vemos a Erick dar grandes zancadas hacia nosotros, puedo ver su molestia, sentirla y olerla, la está exudando por los poros.
—Oh no, la bomba va a explotar—dijo Charlotte justo en el momento en que Erick toma a mi novio por el cuello de su camisa y lo pega a mi casillero.
— ¿Crees que es gracioso? Polarcito amorcito ¿en serio? —Preguntó entre dientes—mi mamá ahora cree que tengo novia o que soy gay.
—No eres gay—afirmo sin pensarlo y Benjamín me ve frunciendo el ceño y yo doy un paso atrás mientras Erick sonríe con molestia.
—Quería llevar la fiesta en paz cuñado pero has empezado una guerra y aquí eso termina mal siempre—Char y yo nos asustamos, recordamos las últimas tres guerras de los años anteriores.
—Que empiece entonces, porque no te tengo miedo—ambos se estaban sonriendo, se estaban retando.
¿En que nos estábamos metiendo?
El timbre sonó y ellos se dieron la mano, se abrazaron y Erick se alejó.
—Hubiese preferido que se golpearan, las guerras siempre son desastrosas y caóticas—dije.
—Provocaste a la bestia—dijo Charlotte en tono lúgubre y yo golpeé su brazo.
—Cállate tonta, esto será un desastre Benjamín ¿Cómo se te ocurre regar eso por todo el colegio? —él se encogió de hombros.
—Tenía que pagarme el hecho de besarse contigo—dijo y Charlotte chocó su mano.
—Estoy contigo, no sé cómo pudieron besarse—dijo haciendo una mueca
—Nosotros no teníamos nada en ese momento y no lo sigas apoyando Char—ella se encogió de hombros.
—Yo apoyo al apodo, así que estoy en el bando de mi cuñado—no, esto realmente será desastroso.
—Y tú, seguramente también—dijo mi novio y yo negué.
—No, yo no estoy en ningún bando. Y si fuera así, apoyaría a mi amigo que no pidió semejante broma—dije y ambos abrieron sus bocas poniendo su mano en sus pechos.
—Traición.
—Alta traición—concordaron y yo puse mis ojos en blanco y los ignoré.