Si me hubiesen preguntado como quería pasar mi último año de bachillerato, hubiese dicho que quería algo tranquilo, algunas fiestas pero lo normal no una guerra de bromas entre mi novio y mi mejor amigo.
Esos tres me sacarían de quicio un día de estos, un día están bien y al otro andan peleándose, estos niños van a provocarme un infarto.
Ya era la hora del almuerzo y no había querido entablar conversación con ninguno de esos tres cavernícolas, caminé tranquila por el pasillo hasta la cafetería y en eso alguien toma mi brazo y me lleva hacia algún pecho, subo mi mirada y me alejo con el ceño fruncido.
— ¿Qué es lo que te pasa a ti? —le pregunté alejándome un poco más.
—Solo quería saludarte—yo lo miro extrañada.
—Noah, así no se saluda y recuerdo muy bien haberte dicho que te alejaras de mí, así que por favor—dije y cuando iba a pasar de él se puso en medio.
—Solo quiero conocerte Fabiana—dijo poniendo una sonrisa en su rostro.
—Deja de acosarme, eso no es querer conocer. Si quisieras conocerme te acercaras como una persona normal, no me detendrías porque si o me dirías cosas como vas a ser mía ¿en qué planeta eso es querer conocer a alguien? —él puso un gesto arrepentido que no me creí
— ¿Podemos comenzar de nuevo? —preguntó estirando su mano hacia mí, yo lo miré y luego a su mano.
—Está bien pero no vuelvas a hacer nada de lo que has hecho antes ¿entendido? —él asintió y yo estreché su mano rápido.
No le di chance de decir nada más, me fui casi corriendo a la cafetería, busqué entre las mesas y vi a mis dos mejores amigos con mi novio, cabe destacar que mi novio y Erick estaban hablando como si nada hubiera pasado esta mañana.
Que raros son.
Camino hasta ellos y al sentarme ponen frente a mí una bandeja con comida, mi estómago ruge y yo sonrío dándole las gracias.
No les hablo en ningún momento, ellos siguen en lo que estaban y cuando ya he terminado los miro confundida.
—Solo quiero que me aclaren algo.
—Fabiana la hora del almuerzo es sagrada, aquí no estamos en guerra y tampoco en nuestras casas porque son zonas de paz, la zona de guerra está afuera de esta cafetería—yo fruncí el ceño, a estas altura quedare así para siempre.
Eso de verdad me parecía una gran locura pero allá ellos con sus cosas.
—Ustedes están locos—dije y se rieron.
— ¿Quieres una guerra aquí? —preguntó Ben y yo negué azorada al verlo tomar algo para lanzarlo.
—No, dejen esto como zona neutra por favor—les suplique.
—Eres tan llorona—se burló Charlotte.
— ¿Acaso quieres que te llenen el cabello de comida? —le pregunté y ella negó horrorizada.
Seguimos hablando mientras nos reímos de las tonterías que se le pueden ocurrir a esos dos y en eso una chica se acerca y me entrega una nota, la miró extrañada pero igual la tomo.
— ¿Eso qué es?
— ¿Quién te envió eso? —preguntó mi novio y yo me encogí de hombros.
La abrí y cerré mis ojos suspirando, sentí que la quitaron de mis manos y Charlotte comenzó a leerla para todos.
—Fabiana, quise tratar de controlarme pero es inevitable al ver tu bello rostro paseándose por este lugar y por mi cabeza. Permíteme ser el que adora tu transitar por esta tierra, permíteme ser ese hombre que te lleve a las estrellas—Charlotte lo recito tal cual se recita un poema—Con admiración incondicional, Noah—presione mi tabique queriendo romper esa carta y la cara de Noah también.
— ¿Otra vez ese chico? ¿No le quedó claro la última vez? —preguntó Erick hacia mí y yo me encogí de hombros.
— ¿Quién es y qué última vez? —miré a Ben y Erick comenzó a hablar.
Busqué con la mirada a Noah y cuando lo encontré su sonrisa me dejó congelada, me daba hasta miedo pensar que alguien me estaba acosando.
Escuché como los chicos se levantaron y cuando me volteé para detenerlos ya era tarde, ambos cavernícolas iban directo a enfrentar a Noah, yo corrí y me puse en el medio de ambos.
—No lo hagan—los miré agitada—no comentan una tontería por favor, si le damos importancia él seguirá provocándonos—ninguno de los dos me miraban—por favor—les pedí y sus miradas bajaron hasta mí, asintieron y se dieron la vuelta.
Los cuatro salimos de la cafetería en silencio.
Benjamín se alejó de nosotros y yo lo tomé por la mano pero él no la sostuvo.
—Ben...
—No Fabiana, déjame tragarme la rabia primero ¿Cómo no se te ocurrió decirme lo que ese idiota hizo donde Charlotte? ¿Por qué callarlo? —suspiré.
—No quería crear un problema y ya Erick me había defendido—dije y él respiró con fuerza.
—Entiendo pero ahora se atrevió a hacerlo más público, te está acosando y no puedes pretender que nada pasa, perdóname pero no quiero hablar más sobre esto—se dio la vuelta y me dejó allí.
Lo entendía, es que debía ser yo muy estúpida para no hacer nada pero no quería crear un problema muy grande de eso, en algún momento a él se le pasaría, estoy segura.
Pasamos lo que quedó de día muy tenso por lo del almuerzo, yo definitivamente no sabía qué hacer, sigo con la idea de no hacer el problema más grande y complicar las cosas para todos.
El timbre de salida suena y todos salimos del salón, hay demasiadas personas juntas en el pasillo así que intento abrirme paso y termino justo frente a un pasillo donde veo a dos personas muy conocidas hablando.
Es tan extraño, quisiera poder escuchar pero estoy muy lejos.
—Fabi, vámonos—me dice Char tomándome del brazo y les echo una mirada antes, esos dos juntos me dio una muy mala espina y descubriría que se traen entre manos.
Llegamos al estacionamiento y no veo el auto de Benjamín.
—Se fue, me dijo que te llevará por él—sonreí triste y seguí a mis amigos.
Puedo entender a Benjamín pero no puede culparme, no ha pasado nada que se pueda lamentar así que no puede tomar esa actitud solo porque no le dije.
Nos subimos al auto y suspire.
—Se le pasará—dice Char.
—Igual no entiendo porque se puso así, no fue algo grave y no vi necesario contarle un inconveniente con un idiota—dije.
—Pero ahora te mandó un poema frente a todos, además yo vi cómo te miro en casa de Char, algo no nos huele bien con ese chico Fabi y es mejor que ambas se alejen de él.
Asentimos, realmente yo también sentía esa mala vibra pero si lo ponen en perspectiva, a la que están acosando es a mí y yo decidí no hacer nada porque no fue nada grave.
Espero que esto no se vuelva un problema con Benjamín porque ahí si estamos mal.
***