'Te amo como nunca pensé, lo hago como nunca imaginé. Te siento en todo mí ser y te necesito más que ayer. ‘‘
Benjamín.
Estoy nadando con Fabiana, divirtiéndonos como hubiera querido hacerlo hace muchos años. Para mí era un sueño ser su novio, a pesar de que no hemos comenzado nunca como se debe pero imagino que así debía ser con nosotros.
La dejé un momento porque Melissa me estaba haciendo señas con las manos, nade hasta ella.
— ¿Qué ocurre?—pregunté y ella me sonrió.
—Erick me estaba comentando que hoy las chicas se quedaran en su casa—miré a Erick con el ceño fruncido—y nos estaba invitando a ti y a mí—su entrecejo se hundió más y ahí comprendió porqué lo hacía, lo invitaba a él para que no le pusiera peros a su prima.
Fingí pensarlo un poco, los miré y volví a pensar.
—Ya, dilo de una vez Ben—sonreí y asentí.
—Si pero ten mucho cuidado con lo que haces—le dije en el oído y ella soltó una risa.
—Pensé que dirías que no—dijo Erick poniendo una mano en mi hombro.
—Va a estar Fabiana así que es un ganar ganar—Erick se rio y comenzamos a escuchar ruidos del otro lado, ambos vimos hacia allá y había alguien ahogándose mientras un chico jalaba su pie.
Mi mirada escaneo todo el lago buscando a Fabiana pero no la veía.
— ¡Fabiana!—grité— ¡Fabiana!—volví a gritar pero no había respuesta, la única que faltaba era ella.
Vi hacia el grupo donde está Madison y la vi riendo, mi corazón comenzó a bombear con fuerza queriendo salir de mi pecho, Erick entendió lo mismo que yo y al mismo tiempo nadamos hacia ellos.
Podía sentir el miedo y la rabia recorriendo mis venas.
— ¿Dónde está Fabiana?—le preguntó Erick a Madison pegando su rostro al de ella amenazadoramente. —te he preguntado algo—ella agacho la cabeza y Erick la tomó por el cuello—te juro que si le pasa algo la pagaras caro.
—Ya amigo, detente—uno de esos chicos lo quiso tomar por el brazo y Erick le dio un codazo para luego darle un buen golpe en la cara.
Yo me di vuelta y sin importarme nada comencé a nadar debajo del agua buscándola, sentía mis pulmones muy pesados pero seguí nadando hasta que la encontré, mi corazón casi lloraba por el impacto de cómo la vi.
Terminé de llegar a ella y la sostuve en mis brazos, sus ojos estaban cerrados y sus labios morados, su piel estaba tan pálida que parecía un fantasma.
Emergí a la superficie y reuní todas mis fuerzas para llegar a la orilla del lago, caminé hasta donde tenían la manta y allí la acosté.
—Tienes que hacer que reaccione—dijo Charlotte al borde de las lágrimas.
Yo coloqué mi puño por encima del ombligo, lo agarré con mi otra mano y comencé a presionar su abdomen y no reaccionaba, le di respiración boca a boca y seguía igual. Habíamos tardado mucho y había tragado mucha agua.
—Dios no, hagan algo por favor, hagan algo—dijo Charlotte llorando de rodillas frente a nosotros.
Lo intenté seis veces más pero nada, volví a la respiración boca a boca pero no resultó, llevo mis manos a mi cabello y lo jalé con fuerza, en eso Fabiana comienza a toser y Erick la ayuda a colocarse de lado para que pueda soltar toda el agua.
Charlotte se levanta azorada y se tira sobre Fabiana que seguía tosiendo mientras sostenía su cuello.
—Charlotte, déjala que respire—le dije Erick no tan lejos de ellas.
— ¿Cómo me pides eso? mi mejor amiga casi muere, no puedes pedirme nada—dijo y abrazó con fuerza a Fabiana—oh panda, que horrible fue. Te amo mucho, perdóname si te he molestado algunas veces, perdóname—dijo mientras la abrazaba.
—Debemos irnos—dije y Fabiana me miró, podía ver sus ojos rojos y como intentaba acumular todo el aire para sus pulmones.
Pasé uno de mis brazos por sus piernas y el otro por su espalda para sostenerla mejor, ella se acurruco en mi pecho y yo suspiré, sentí que la perdía habiendo recuperado hace un rato atrás lo que nunca pudimos tener, mis ojos se cristalizaron y una lagrima bajo por mi mejilla cayendo en ella.
—Estoy aquí, no me fui a ningún lado Ben, estoy aquí—me susurró y yo le sonreí.
—No podía permitir que nada malo te ocurriera y si estaba en mis manos tu vida yo no permitiría que dejaras tu cuerpo en ningún momento—Asintió y cerró sus ojos.
—Quiero descansar un poco, cántame esa canción en español por favor—yo hice como si entonara y ella soltó una risita.
—Yo quisiera darte las constelaciones, más millones de caricias en un manantial. Si te fallo quiero que no me perdones porque no mereces que nadie te trate mal, tu presencia es necesaria por razones que hasta el sol de hoy no encuentro ni cómo explicar pero estoy agradecido porque te encontré cuando no hallaba que buscar—ella abrió los ojos y me vio fijamente.
>>Tu cabello se posa sobre mi pecho y es valioso el hecho de sentirte respirar, lo creas o no me siento satisfecho pues tú me mostraste lo importante que es amar, tus ojos me reflejan el sentimiento, justo en tus pupilas se deduce que es real. Si no quieres decir nada, dame un beso y no me sueltes nunca más—le di un beso en la frente que aún se siente fría e intenté subirla al auto de Erick pero no quiso despegarse de mí.
—Fabiana, él va con nosotros a la casa, deja que se vaya en su auto—dijo Charlotte y Fabiana me soltó para subirse al auto de su amigo.
Yo me alejé no queriendo hacerlo y me quedé de pie viendo cómo se iban, necesitaba arreglar unas cuentas porque esa no se quedaría así.
Di media vuelta y vi a Maddie salir junto a esos amigos nuevos que tiene, caminé hasta ella y su sonrisa se borró al verme.
—No te vuelvas a acercar a ella, ni se te ocurra volver a ponerle un dedo encima a mi novia Madison, porque te las verás conmigo—ella no dejó de verme ni un segundo.
— ¿Qué harás? ¿Golpearme?—yo negué.
—No, yo no soy estos cobardes que tienes por amigos, que ahogaron a un chica solo porque tu se lo pediste, no hay nada más ruin y bajo que eso—dije mirándola con desprecio—te haré algo mucho peor Madison y no querrás averiguar que es—no deje que dijera nada, disfrute de su reacción y me fui igual de molesto que cuando fui a amenazarla.
Estaba hablando en serio, si se atrevía a hacerle algo se las vería conmigo y no sería nada agradable.
Me subí a mi auto, podía sentir la rabia correr por mis venas y antes de llegar con ella debía estar calmado, golpee con frustración el volante y grité llenó de ira, casi la perdía. Eso se repetía en mi cabeza muchas veces, era el pensamiento que más fuerza tenía y quería golpear cosas, sacar eso de mí pero golpear a esos idiotas solo empeoraría todo.
Tomé respiraciones largas y me serene, debía estar tranquilo cuando llegara.
Después de unos largos diez minutos, encendí el motor del auto y emprendí mi camino a la casa de Erick donde pasaremos la noche.
Me reí por eso pero no le di importancia, mientras esté Fabiana por mí no hay problema.
Fabiana.
Luego de ese horrible susto estaba descansando en mi habitación en la casa de Erick, quise esperar a Benjamín abajo pero no me dejaron y si no subía por mi propio pie, me subirían ellos cargada y prefiero caminar.
Sentía mi cuerpo muy cansado, sé que si cierro los ojos me quedaré dormida y no quiero.
Lucho con todas mis fuerzas para que el sueño no me venza pero mis ojos están cada vez más cerrados y no puedo evitarlo, cierro los ojos por completo y caigo en un sueño profundo.
Camino entre los árboles del lago buscando a Benjamín, según él era divertido jugar a las escondidas en un bosque.
Sentía un poco de miedo y la brisa fría no ayudaba mucho.
— ¡Benjamín!—lo llamé y no obtuve respuesta.
Seguí buscando pero ya sentía mis piernas cansadas, di un traspié y me tropecé con un tronco cayendo de lleno al piso, puse mis mano al frente para detener el impacto y sentí como las piedras rompían mi piel.
Como pude me levanté y gemí de dolor al sentir dolor en mi tobillo derecho, intenté caminar pero no pude sostenerme y me senté en el tronco.
— ¡Benjamín! ¿Dónde estás?— volví a llamarlo pero nada pasaba.
A unos metros pude ver una silueta y suspiré aliviada al ver cómo avanzaba hacia mí.
—Benjamín, por fin apareces—iba a decir algo más pero entonces la silueta ya no venía sola, sino que traía un cuerpo arrastrando de su mano, quise levantarme otra vez pero no pude.
Lo intenté nuevamente y lo logré, comencé a caminar cojeando en dirección opuesta, quería correr pero me era imposible, casi ni podía caminar.
Vi hacia atrás y el hombre ya se encontraba mucho más cerca, volteé otras dos veces y me tropecé cayendo nuevamente al suelo.
Me arrastré para no darle chance pero ya era tarde, el hombre me dio vuelta, tenía la cara cubierta y traía un cuchillo en su mano izquierda.
Vi más allá de él y el cuerpo inerte que estuvo sosteniendo es Benjamín.
—Ben—dije entre lágrimas y no pude decir más porque el hombre se me tiró encima haciendo que un grito desgarrador saliera por mi garganta.
Me levanté azorada, sudando frío y temblando. Solo fue un sueño, no era real, nada nos había pasado, nosotros estamos bien. Me repetí muchas veces para tranquilizarme, la luz nocturna entraba por la ventana y el miedo en mi pecho no se disipaba, solo quería olvidar ese día y ese sueño y volver a estar tranquila.