Capitulo 10.

1841 Words
''Tu amor podría ser el bálsamo que mi corazón necesita. ‘‘ Me levanto de la cama y camino hacia la puerta, la abro y salgo para caminar por el pasillo. Llegó a las escaleras y comienzo a bajarlas poco a poco para no cansarme tanto, esa estúpida pesadilla me tenía pensando, se había sentido tan real que me provocaba escalofríos. No los veo en la sala y llegó hasta la cocina viéndolos reírse y cocinar tranquilos, hasta Erick y Benjamín están hablando como si se conocieran de toda la vida. —Hola... ¿todo bien?—pregunté y Benjamín llegó hasta mí para querer ayudarme a sentarme—tranquilo que yo puedo sola, gracias—sonreí a medias y me senté por mí misma en el taburete en medio de Melissa y Charlotte. — ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?—pregunto mi mejor amiga y yo le relaté cuán cansada me sentía—pero ¿por qué no seguiste acostada? —Porque tuve una horrible pesadilla, además tengo mucha hambre y ya es de noche, luego no podré dormir—me pusieron un tazón de frutas en frente de mí. —No hemos terminado de cocinar pero come eso por mientras—yo asentí y tomé un tenedor para comenzar a comer. Benjamín no me quitaba la mirada de encima y pude notar como Erick miraba de igual forma a Melissa. Terminé de comer y al rato pusieron la mesa para cenar, entre risas y cuentos que inventamos cenamos para luego irnos a ver una película. Erick se sentó junto a Melissa y Charlotte se metió en medio de Benjamín y yo. Me reí por lo que hacía y le devolví el abrazo cuando me abrazó con fuerzas jurando que me amaba y que sin mí no sabría qué hacer con su vida. —No pienses en esas cosas, nada grave pasó, estoy viva y eso es lo que importa—ella asintió y la película comenzó. Nos reímos sin parar al ver las tonterías que hacen esos hombres, las películas de Adam Sandler son muy buenas, estamos viendo la que llama son como niños y realmente puedo decir que lloramos de la risa que nos provocan con cada tontería que hacen. Luego de esa empezó la segunda y nos reímos aún más al ver como se peleaban, es sin duda la mejor película de comedia que he podido ver en mi vida. Yo seguía cansada pero me quedé al ver que la tercera película también era de él y se trata de una hermana gemela idéntica que era todo menos bonito, me reí tanto que mi panza comenzó a doler. Jack se hizo pasar por Jill y todo se volvió un desastre. La mujer dejaba su silueta hecha de sudor en la cama, se escuchaba tan asqueroso como se veía y tenía una voz chillona que te dan ganas de callarla para siempre pero con unos sentimientos muy bonitos, al final la película me gustó bastante pero la mejor es son como niños. Una película un poco vieja con un humor gigantesco, podrías orinarte de tanto reír por lo buena que es. Decidí que es momento de dormir porque igual mañana debemos ir a clase como si nada hubiese pasado. —Voy a subir, quiero descansar y les recomiendo que hagan lo mismo—los vi a todos—puede que yo haya resultado ahogada pero ustedes también tuvieron un día pesado así que apaguen esa tv y vamos a dormir—Charlotte me abrazó. —No sé qué sería de mí sin mi mamá panda—casi lloro al ver a Erick unirse al abrazo. —Ni yo pero ya no hablemos de eso, no hace falta recordarlo a cada momento—asentí—te amo panda. —Y yo a ustedes mis queridos osos—nos abrazamos un poco más y luego tomé la mano de Benjamín que me esperaba para ir a dormir. —Se comportan ¿me oyeron?—dijo Erick y Benjamín lo miró serio. —Lo mismo para ti polarcito—me reí y Erick lo miró con odio. — ¡No me llames así, idiota!—exclamó y yo alenté a mi novio a subir porque si no esa guerra duraría toda la noche. —Solo quisiste provocarlo—dije golpeando su hombro y entrando en la habitación. —Sí y cuán bien me funcionó—dijo y cerró la puerta detrás de él. Nos llevó a la cama, hizo el edredón a un lado y acomodó las almohadas. —Ya puedes acostarte—le hice caso y él dio la vuelta para acostarse a mi lado. Se acomodó en la cama y yo en vez de acostarme sobre las almohadas, me acosté en su pecho. Él comenzó a acariciar mi cabello y yo sonreí feliz, había llegado a la conclusión que aquella vez que fuimos novios por tres días no era nuestro momento, que el separarnos solo fue una preparación para llegar a este momento. Lo entendí tarde y quise darle vueltas negativas para que no pasara pero sinceramente me alegro de que pasara, de que pueda vivir esto con él, de que contra todo pronóstico seremos él y yo. —Gracias por salvarme, no sé qué habría sido de mi si tu...—me apretó más contra su pecho con el brazo que pasaba por mi cintura. —No debes agradecerme, lo hice por lo que siento por ti, porque era impensable que mi vida continuara sin ver tu rostro estemos o no juntos—cerré mis ojos disfrutando de sus caricias en mi cabello—te quiero a ti Fabiana, lo hago ahora, lo hice antes y te puedo asegurar que lo seguiré haciendo en un futuro lejano estemos o no juntos—levanté mi cabeza y le di un pequeño beso—¿crees que hubiésemos durado si hubiésemos seguido siendo novios a la distancia?—preguntó y yo hice una mueca. —Realmente no lo sé y por eso no lo quise averiguar, ahora vamos a dormir—tras decir eso no hablamos más y mis ojos se cerraron, mi respiración comenzó a ser más pausada y entré en un sueño profundo y relajado. Mientras entraba en el sueño escuché como susurraba que me quería y que daría todo para que estuviera bien y eso sólo demostraba cómo amores del pasado jamás se dejan de sentir sino que se intensifican hasta llegar al punto en donde sentir es tanto que no importa el tiempo o el espacio, solo esa persona importa de verdad. Pudieron pasar muchos años pero ese amor que encapsule al separarme de Benjamín hace muchos años solo fue en aumento y al momento de verlo solo salieron sin darme tregua, llevándome hacia él como almas que siempre han estado destinadas. Para mí, ahora que me doy cuenta, esos somos Benjamín y yo. Días después. Me encontraba acostada, siendo sábado y sin tener ningún plan porque mis mejores amigos estaban ocupados y mi novio también, me tocó quedarme en mi casa a ver el techo todo el día. Había tratado de escribir de esos poemas que a veces escribo para llenar los espacios vacíos en mi tiempo y no pude concentrarme, lo mismo me pasó con una serie, intenté con una película que quería ver hace mucho y tampoco, con un libro y no pude ni terminar de leer el primer párrafo. En eso mi celular sonó y al agarrarlo vi un mensaje de Benjamín. Ben: Hola princesa Yo: Hola :) Ben: ¿Cómo ha estado tu día? Yo: Muy aburrido ¿y el tuyo? Ben: ¿Quieres salir conmigo? Sonreí feliz porque mi salvación al encierro llegó. Yo: No sé... tengo planes y no quiero cancelarlos. Me reí por la mentira. Ben: ¿En serio? bueno será otro día. Yo: Es mentira, si quiero salir contigo. De hecho me moría porque me rescataran de este encierro y si te soy sincera, al primero que me escribiera le hubiese dicho que si. Ben; Me imagino que hablas de Erick y Charlotte Yo: Si, de ellos y de ti. Tu fuiste el primero y te ganaste un premio. Ben; ¿Si? ¿Qué premio será ese? Yo: Te lo digo cuando vengas a buscarme o mejor te lo doy. Ben: Ya estoy ansioso ¿Entonces es una cita? Yo: Si, una cita. Espero que me sorprendas. Ben: Entonces a las tres paso a tu casa a buscarte. Yo: Si, te espero lista a esa hora. Terminamos de hablar y me levanté como un resorte de la cama. No puedo creer que voy a tener mi primera cita con Ben, es tan emocionante y además saldré de estas cuatro paredes. Ya eran las dos y obviamente no estaba lista y yo tardo muchísimo para arreglarme, así que sin pensarlo mucho me fui a dar un baño para empezar. Cinco minutos después salí del baño envuelta en una toalla y me metí a mi closet para buscar la ropa. Después de cinco minutos más que ocupé buscando que me pondría encontré un vestido azul rey que me quedaba por encima de las rodillas, con unas zapatillas negras. Luego de eso me senté frente a mi peinadora para maquillarme y ya casi eran las tres, me di prisa poniéndome la ropa y saliendo de mi habitación escuchó que tocan la puerta de la casa lo que me lleva a bajar las escaleras corriendo. Me detuve frente a ella, alise mi vestido y sonreí un poco agitada. Abrí y cuando lo vi sentí mis mejillas arder, se ve hermoso con ese pantalón n***o, esa camisa azul rey con cuello v y unas vans negras. — ¿Nos vamos?—yo asentí mientras acomodaba mi celular y las llaves en mi cartera. —Claro ¿a dónde me llevaras?—recordé lo que le había puesto por mensaje y me acerqué a él, me puse de puntillas y le di un pequeño beso en los labios. Él puso su mano en mi cintura y unió nuestros labios en un beso más largo pero lento y suave, con ternura. —Allí está tu premio—me alejé de él y tomó mi mano. —Qué delicioso premio y a donde te llevaré es una sorpresa—hice un puchero y él pasó su dedo por mi labio que sobresalía. —No me gustan las sorpresas—anuncié. —Bueno creó que te va a encantar. Caminamos hasta su auto, me abrió la puerta y yo me subí al asiento de copiloto para después abrocharme el cinturón. —Estás hermosa hoy—dijo al subirse a mi lado. —Y tú te ves bien—dije pero pensando otras cosas. Soltó una risa y tomó mi mentón para que lo viera. —Si tú lo dices, te creo. Iba a la expectativa pero muy emocionada, nuestra primera cita después de tanto tiempo, sé que será inolvidable.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD