Melody había recibido la dirección de la casa de Elizabeth Pierce, está vez pagó un taxi para llegar, en el caminó vio el nombre del Club donde Barry iba a estar con sus amigos, el Club Dance Night, lo busco en su teléfono y encontró que era un Club exclusivo para hombres donde habían chicas bailando, se le revolvió el estómago, Barry no tenía límites. A Melody casi se le fue el aliento cuando hizo su primera parada y fue en la casa de Elizabeth, era un lugar precioso, cuando llegó a la puerta un niño abrió. –Buenas tardes, ¿en qué puedo servirle? –Hola, busco a Elizabeth Pierce. –Ya te dije que ese es mi trabajo, Christián –se acercó una mujer mayor –. Buenas tardes, señorita, ¿en qué puedo servirle? –Busca a Elizabeth –intervino el niño. –Sí, la busco –sonrió la chica. –Pas

