- Es muy bonito, le pondré una cadena y lo llevare conmigo. - El presente que le habia dado Eve, le habia echo mucha ilusión, le gustaba que ella fuera agradecida aunque no era necesario. - No era necesario, era lo menos que podía hacer, después del atrevimiento de mi padre.
- Tu padre … ¿Dónde esta? - Eve pregunto con miedo, en el fondo no quería saberlo. - El vive en el antiguo castillo junto con mi madre, este lo construí después de que te marcharas, aquí viví con … mi mujer. - Este carraspeo no quería hablar de ese tema, ni que ella se sintiera incomoda, Eve noto su nerviosismo, entendió que no quisiera hablar con ella de ese tema. - ¿Tu padre se entero de que nos distes dinero? - Eve habia visto de lo que era capaz de hacer su padre, el habia visto lo mismo que ella y no dudaba que a el le hubiera aplicado algún castigo. - Si, se lo conté a mi madre y eso lo enfureció mas todavía, después de lo que me hizo mi madre y yo nos mudamos aquí, todavía estaba a medio construir pero se volvió insoportable. enfermo y mi madre tuvo que volver, el pueblo no sabia nada, no podían permitirse un escandalo de esa altura, así que volvió con el, al parecer, el cambio, yo desde entonces, me quede aquí, termine el castillo, lo he visto pocas veces, solo cuando vienen de visita.
- ¿Qué te hizo? - El se volvió a remover en la silla, no se lo diría, se sentiría culpable, habían pasado muchos años, ella no tenia la culpa. - Me castigo. - Este carraspeo y se levanto de la silla, Eve lo miro confusa.
- Últimamente tengo muchos quehaceres en el castillo, no podre encargarme de este jardín, me gustaría que tu cuidaras de el. - Eve observo todo el gran jardín, habia partes un poco descuidadas, otras aun vacías, pensó en su madre, ella seria feliz en este gran jardín, quería aceptar pero sabia las consecuencias de ausentarse ante Ada.
- Me siento alagada pero no podre, tengo muchas cosas que hacer con la princesa, ella reclama toda mi atención, gracias mi señor. - Eve deseaba hacer algo mas de lo que siempre hacia, pero si Eve se entera de esto, las represarías serian mucho mayores, no quería que se acercase a el, y le habia mentido diciendo que estaba enferma para verse con el a escondidas de todo el mundo.
- Por eso no hay problema … Hablare con ella, puedes hacerlo en tus ratos libres, tendrás todo lo necesario, solo tienes que pedirlo, te pagare por ello. - Un dinero extra le venia genial, así conseguiría antes, dejar el castillo y hacer su vida en otro lugar.
- No, no es necesario, tendrá que buscarse a otra persona, lo siento. - Eve se adelanto y con insistencia rechazo su oferta, lo que Ivar no entendía era ese no tan rotundo y lleno de miedo, algo mas estaba pasando y lo averiguaría.
- Debemos volver, se esta haciendo tarde. - Salieron hacia el camino de tierra, hasta salir hacia el bosque, el estanque quedaba a unos cuantos metros. - En la fiesta vi que hablabas con mi hermano, Daven … ¿Cómo lo conociste? - Ivar, tenia mucha curiosidad, no le gustaba verla cerca de el, el le rompería el corazón como a la mitad de sirvientas del castillo, deseaba que se alejara de el, pensando en la pregunta que le habia echo, notaba que quería la atención de ella solo para el, lo que era egoísta y sin sentido, estaba prometido con la que tenia entendido que eran amigas, el rey de Inglaterra, le habia mandado una carta con mucha información de la princesa y su entorno, por lo que sabia que ella eran uña y carne pero al parecer, no todo estaba bien.
Llegaron al estanque, Eve se puso la capucha, cada uno debía coger caminos diferentes.
- A sido una noche muy bonita, gracias por enseñarme ese lugar, siento declinar tu proposición. - Tranquila, no pasa nada, ese lugar solo sabemos su existencia tu y yo, puedes ir cuando quieras. - Ivar quería a toda costa saber que pasaba y que habia pasado en su vida, estaba teniendo mucho interés por esa muchacha y eso podría traer problemas, sabia que su hermano también se habia quedado prendado de su nobleza y no aceptaba que la utilizara no a ella.
- Buenas noche, señor. - Buenas noches Eve, que duermas bien. -Eve le hizo una reverencia salió rápidamente hacia sus aposentos, se habia echo muy tarde y mañana debía madrugar, tendría que darle explicaciones a Ada, el frio comenzó a ser mas notable y su capa no le protegía de este lo suficiente.
Entro en el edificio, sin hacer ruido y subió a sus aposentos, agradecía el calor que se contenía dentro, entro a su habitación rápidamente, Rell escucho la puerta de Eve, rio para si, aun estaba despierta dibujando en su cuaderno, Ada no habia echo muchas preguntas pero su actitud de soberbia habia aumentado mucho.
Eve se cambio y se puso el camisón, se metió en la cama, repasaba cada conversación, cada gesto, seguía siendo igual a como lo recordaba, era muy apuesto, tenerlo cerca la ponía nerviosa, no entendía la pregunta de su hermano, le habia extrañado tanto interés pero quizá solo era curiosidad.
A la mañana siguiente Eve, se levanto algo entumecida, el poco frio que habia pasado, le habia pasado factura, tenia un poco de tos.
Se dirigió a los aposentos de Ada, y le sirvió el desayuno, Eve agradeció que la chimenea estuviera encendida le ayudaría a mantener el calor.
Ada la observo y la escucho toser a sus espaldas.
- Así que es verdad que estas enferma … - Si princesa, el cambio de tiempo no me a venido bien. - Tomate el día libre, mañana a primera hora te espero aquí. - Gracias Ada. - Esta soltó un respingo al escuchar su nombre, hacia mucho que no la llamaban así, su soberbia estaba pudiendo con ella, no dijo nada.
Eve abrió la puerta para marcharse cuando se choco con el Rey, este se disponía a llamar a la puerta pero esta se adelanto, este la cogió de los brazos, pues el golpe la habia desplazado hacia tras y temía que cayese al suelo.
- ¿Eve estas bien? - A Rell y Ada les habia sorprendió que el rey la llamara por su nombre y con esa confianza, estaban pegados totalmente, Ada observaba la escena furiosa, esa confianza no era normal.