2.Box.
Se acerca desesperada y a la vez emocionada quedando bastante cerca — Es el boxeador número uno del lugar y muy famoso — asegura.
Camina hacia la puerta — Si se nota que es tan famoso que lo conocemos todos — sostiene.
Su amiga corre detrás mientras bajan las escaleras, escuchan mucho ruido proviniendo de la cocina y sonríe disfrutando un poco a sus padres. Observan como desayunan, lo que más le molestaba era que no se veían a los ojos, hablaban cada tanto pero se mantenían pendiente cada uno en su celular y respondiendo mensajes. A veces no veían que Thiara estaba ahí desayunando también, solo se levantaban de sus lugares y la saludaban. De ahí rápidamente salían cada uno a su trabajo porque su madre nunca quiso dejar su puesto en la empresa y su padre era el gerente. Los dos prácticamente vivían en su mundo mientras que Anna la tenía más difícil porque su madre no trabajaba y siempre estaba pendiente de su hija. Thiara solía sentir un poco de envidia porque le gustaría que sus padres le prestará mínimo un poco de atención que tenía Anna en su hogar.
Una de sus empleadas se le acerca sirviéndoles su desayuno — Gracias Tata — dice sonriendo..
También le agradece Anna porque esa mujer las conocía desde que eran bebés, nunca sintió tanto amor por alguien que por aquella señora anciana que le daba los gustos sin problemas. Thiara prende su celular, ve sus redes y después las noticias. Escucha que el celular de Anna sonaba sin parar, mira una vez, dos veces hasta que se enoja — Son mis amigos — dice elevando los hombros.
Limpia su boca con la servilleta y se levanta de su asiento — Apúrate porque ya es hora de ir a la Universidad y no seguir jugando con ese celular — asegura.
Anna se había logrado cambiar con algo de ropa de Thiara, toman sus mochilas y algunas carpetas que tenían que llevar en sus manos. El chófer de Thiara las esperaba para llevarlas a horario, Anna guarda su celular — Eres tan aburrida que debes estar siempre haciendo todo bien, ¿no te cansas de ser tan perfecta?— pregunta caminando.
Revolea sus ojos en forma sarcástica y saluda a chófer que le abre la puerta. Ingresan al auto — No me canso porque es mí futuro y tengo que ser alguien en la vida — sostiene.
Acomoda su pantalón una vez que ya están sentadas, al escucharla hablar de esa forma no aguanta la carcajada — Thiara, no todo en la vida es hacer las cosas bien para tu futuro. No sabemos cuánto tiempo estaremos en la tierra y hay que vivir como si fuese el último día — le dice mirándola.
Fue ahí donde Thiara voltea su cara hacía afuera, mirando la mañana a través de la ventanilla de su auto y recuerda al padre de Anna. Además de ser el padre de su mejor amiga, era su padrino y siempre le daba muchos consejos. Fue ese hombre que la educó más que su propio padre, solía estar para ella hasta para los actos escolares, nunca dejó de cuidarla pero el día de su muerte. Aquel día gris fue como un golpe en su pecho, se pasó varios días en la cama sin hablar con nadie y después de una semana pudo ir a ver a su amiga que estaba más destrozada que ella. Mutuamente se empezaron a consolar, Anna y Thiara eran parecidas pero con la muerte de su padre, Anna eligió otra manera de vivir, la rebeldía y no seguir los pasos que su propio padre le enseño a una edad muy corta. Desde ese momento, Anna fue una persona incontrolable y llena de mentiras a la hora de decir dónde estaba.
Se bajan del auto cuando ven que se estaciona frente a la puerta — Vamos a estudiar y después hablaremos — le informa.
Abra sus carpetas mientras camina — Si es por lo de está noche no tiene posibilidades de rechazar me porque ya dije que iríamos. No hay marcha atrás, Thiara — le advierte.
Suspira — Está bien, nos vemos más tarde — dice enojada.
Toda la mañana se la paso repasando para un examen importante con sus compañeros de clases, ve en el recreo que tenían entre materias que su amiga se la pasaba hablando por celular en el patio de la universidad y parecía no importarle las últimas materias del año. Maldice, uno de sus compañeros le pide que vayan a la clase próxima y camina. Anna ya era un caso perdido y no podía hacer mucho más para ayudarla.
Un papel le llega en sus manos — ¿Es verdad que irás a la pelea de hoy?— le escriben esa pregunta.
Abre su boca porque se queda sorprendida, no creía que uno de los hombres que más le atraía de su clase le había escrito eso. Miro que sonría, se quedó embobada mirando y reaccionó — Si eso parece — responde haciéndose la difícil.
Alfred quien le envío ese papel para Thiara era el chico ideal, su familia muy bien posicionada y todo pero jamás le iba a prestar atención. Siempre lo admiro de lejos, era la primera vez que le hablaba aunque sea por papel y no sabía cómo hacer para no quedar como ridícula frente a él. Le entrega el papel y hace un gesto, no recibe más que otro gesto como guiñando su ojo al terminar de ver la respuesta.
Sale de esa clase más feliz que nunca, busca a su amiga que estaba en el mismo lugar que hacía dos horas atrás y le toca el hombro haciendo que se asusté — Thiara vas a matarme — grita tocándose el pecho.
No aguanta la risa por la cara que había puesto — Me quiero imaginar que recién sales de clase, ¿no? — pregunta mirándola.
Esconde su celular detrás suyo dejándolo en su espalda — Se me pasó el tiempo organizando todo para la noche y digamos que no — dice sonriendo para que calmar los aires entre ellas.
Se cruza los brazos — No puedes seguir así, olvida la fiesta un poco y presta atención a la universidad porque sino tu mamá se enojara — le aconseja.
Apoya su mano en el hombro — Prometo que lo haré y le voy a devolver la sonrisa a mí madre para que me vea con un título pero ahora es mí momento para ser feliz — dice alegremente.
Anna tenía esa personalidad que a veces a Thiara le costaba mucho entender sus ocurrencias, se enojaba mucho por como atravesaba cada cosa se le presentan en la vida y siempre intenta sonreír con las fiestas. Niega con su cabeza — Vamos a casa así pides permiso para quedarte a dormir de nuevo — le dice estirando su mano.
Salta un poco mientras van directo al auto que las esperaba — Ojalá me dejen — dice mirando hacia abajo.
Ingresan al auto y le ordena que vayan a la casa de Anna, el chófer manejo por varios minutos hasta llegar a destino. Abrazan a la mamá de Anna y se quedan almorzar para acompañarla un poco. Thiara admiraba como quería saber de su amiga aquella madre, pensaba en la suya y las comparaba cada tanto pero sabía que su mamá no tenía esa atención hacia ella.
—¿Y que harán hoy?— pregunta mirándolas..
Sonríe, mira a su amiga que se mantenía callada y se adelanta en responder — Mis padres se van de viaje y me gustaría que dejara a Anna quedarse a dormir, ¿puede ser? — pregunta tímidamente.
Deja de beber jugo y niega con su cabeza — No, Thiara. Ya se quedó ayer y no me gustaría que mí hija sea un estorbo en tu casa, ven a quedarte acá y puedo hablar con tus padres — dice sonriendo..
La pequeña mentira que habían inventando rápidamente en su cabeza mientras venían en el auto, se le fue de las manos. Su cara de pánico se quedó visible y Anna entendió todo, se conocían tanto que sabía cunado su amiga estaba en problemas. Respira hondo — Es que mis padres quieren que esté por si a Tata le pasa algo, por su edad — dice nerviosa.
Mueve la cabeza — Tienes razón, entonces puede ir Anna pero me llaman cualquier cosa, ¿está bien? — pregunta mirándolas.
Anna no aguanta más y la abraza a su madre — Gracias mamá, me cuidaré y adelantaré cosas de un examen hoy por sino te llamo te digo — le dice sonriendo.
Las señala con su mano — Estudien mucho y no hagan locuras, las quiero — las despide.
Súper nerviosas salen de la casa de su amiga temblando, Thiara no era de mentir y menos a la mujer que consideraba su tía del corazón. Golpea en el brazo a su amiga — Te odio por hacer que le mienta — dice enojada.
Le toma de la mano y suben al auto — Pensé que ibas arruinar todo, eres la mejor — dice sonriendo.
Llegaron a su casa y como de costumbre sus padres no estaban. Habían dicho que no regresarían temprano por reuniones de trabajo que debían cumplir con mucha atención, suspira profundamente soportando aquellas cosas. Thiara se sentía completamente sola, Anna podía llegar un poco de espacio en su vida para ayudarla a salir de la depresión que solía tener y le alegraba el día demasiado con sus locuras. Siente el abrazo de su amiga — Vayamos a ver qué ropa nos pondremos — le ordena.
Saluda a Tata que les prepara algo para beber en la habitación, abren su armario enorme y comienza el desfile entre ellas dos. Varios modelos de vestidos hasta que opta por unas botas cortitas, un jeans normal y una camisa oscura trasparente con un corpiño también del mismo tono para taparla bien. No iba aparecer más que eso en ropa por como eran las personas de ese lugar, Anna en cambio, eligió un vestido largo color rojo apretado arriba en los pechos pero abierto atrás en su espalda y unos zapatos negros. El maquillaje suave para las dos, se miran y sonríen. No sé puso más nada porque aun quería recuperar la pulsera de oro que su padre le había regalado y perdió en ese barrio.
Bajan las escaleras — Nos iremos Tata — gritan.
Aparece corriendo — ¿Y a dónde irán? — pregunta mirando lo arregladas que estaban y sonríe.
Se miran entre ellas y Anna responde — Tenemos una fiesta de la universidad — asegura.
Mueve la cabeza — Si eso y olvidé decirle a mis padres, nos cuidaremos no te preocupes. Descansa — le dice dejándole un beso en su mejilla.
Niega con su cabeza — Ustedes siempre lo mismo. Que tu chófer las lleve, Thiara — le recomienda.
Salen de la casa y se voltea a verla — No pasa nada, ya tomamos un taxi y ustedes descansen — ordena.
Se saludan por última vez con la mano. Respira hondo, ya por ese día había mentido mucho y no quería volver hacerlo menos a las personas que más quería en la vida.
—Te encantará está pelea — exclama.
La mira de reojos — Lo dudo y más si es en ese barrio de pobres — sostiene.
El taxista sonríe, ve la dirección que les dio y no sé detiene hasta dejarlas. Observa como Anna parece hablar por w******p con su grupo de amigos y ella parecía estar de más pero no dijo nada más. Respiro varias veces cuando sentía que su corazón iba a salirle de su boca, agarraba sus propias manos para que no se notará el temblor que tenía y ponía su mirada fija para practicar cuando esté frente a esas personas desconocidas.
Después de un buen rato, se estacionan y no dice nada. Detiene el marcador, les cobra y luego le pide que se bajen. Ahora sí, el taxi las deja en una calle oscura, Thiara ahora no quería ir pero su amiga la toma de la mano y la arrastra hacia afuera del auto — Gracias — dice nerviosa.
La observa revisando el celular, sonríe cuando un grupo de personas se le acercan y los abraza — Ella es Thiara. Te presento: Lucas, André, Martina, Juli y Tom — dice a medida que los iba nombrando a sus amigos iban saludándola.
No eran los mismos chicos que solían ir a su universidad, se volteo a verla a su amiga — ¿Qué haces con ellos? — pregunta mirándola.
Eleva sus hombros — Son mis amigos esta noche — exclama.
Cuando quiere detenerse para reclamarle a su amiga que la había llegado a un tipo club de peleas ya era tarde, su mano estaba siendo sellada por un tipo enorme de la entrada que le gritó para continúe el camino. Se queda asombrada, todas las personas se chocaban entre sí en ese pasillo y ella le toca el hombro a Anna — Iré al baño— grita.
Le señala al final — Estaremos en nuestros asientos, toma y no lo pierdas porque ahí está tu número de asiento — le advirtió.
No aguantaba mas las ganas de hacer pis, recordó que antes de salir de su casa no fue al baño y presionaba sus piernas. Abre la primera puerta que encuentra, parecía un camarín y había muchas fritas, elementos de primeros auxilios, cintas, cama y botellas de agua, hielo. Hasta que ve la puerta abierta del baño — Lo siento pero tengo que hacer — susurra mirando hacia todos lados y se dan cuenta que estaba sola.
Cierra sus ojos para concentrarse más haciendo pis pero siente que la puerta de entrada se abre y escucha voces enojadas, reza para que no entren donde estaba terminando de hacer sus necesidades y rápidamente sube sus pantalones. Cuando intenta salir se choca con un cuerpo frente a ella que hace que retroceda — ¿Y tú quien eres? — pregunta mirándola de arriba hacia abajo.