1. Desconocidos.

2308 Words
1.Desconocidos “El amor no encaja en la vida de todos…”, susurra. Muerde sus uñas, cierra la puerta de su habitación y sonríe. Luego, se sentó frente a su computadora, hizo sonar sus dedos mientras  a escondidas encendía un cigarrillo para concentrarse mejor, solo le dio una pitada, tosió  y lo apoyo en su cenicero. Empezó a escribir una historia romántica que a ella misma le encantaría vivir aunque no le importaba nadie más que el hombre que amaba en esa fantasía. Tecleo sin detenerse, iba armando cada frase a medida que iba pensando en toda la trama de esa historia, no le puso título y tampoco quería hacerlo hasta terminarla. Sentía que era lo mejor que podía hacer para sentirse bien internamente y que nadie la este observando le daba más satisfacción. Durante meses se había puesto a escribir en solitario bajo un seudónimo para que sus padres, amigos y nadie supiera de su pasatiempos. La escritura se convirtió en algo de ella que no compartía con nadie de su entorno. Solía pasarse días encerrada sin que nadie supiera lo que hacía y noches sin dormir a causa de querer terminar su gran libro, ve el word de su computadora y solo tenía 15 páginas que no le alcanzarían para nada. Por otro lado, tenía el mundo de la vida social. Sus amigos de la Universidad a la cual asistía, los profesores con los cuales compartía mucho tiempo y su familia que tanto se reunían los domingos para tener un almuerzo como excusa de descanso. Aunque su vida era normal nunca se atrevió a desobedecer los mandatos familiares que eran: tener un título universitario, casarse con alguien de su mismo estatus y tener hijos. Para eso fue criada tantos años y así fue como empezó a resolver su propio destino controlado por sus padres. Un golpe en la puerta hace que cierre su computadora portátil — ¿Puedo pasar? — pregunta. Reconoce esa voz y sonríe — Pasa, Anna — grita emocionada. Anna era de esas personas que siempre estuvo y desde niñas que se conocían, a veces sus padres no la querían a su lado por su carácter de rebelde. El nivel de vida de ambas las obligaban a qué sólo transiten o se mezclen con personas de la misma clase social, estaba mal vistas si iban con las clases más bajas y Anna solía romper esa regla de la burbuja social para divertirse. Sólo iba con ella para hacerle creer a su madre que se quedaría a dormir ahí, llegaba unas horas, se maquillaba y cambiaba de ropa. Esperaba la aprobación de ella, la saludaba y se iba con sus amigos de los barrios más peligrosos de la ciudad. En su momento, se le ocurría miles de excusas para cubrirse en esos detalles pero un día. Una noche recibió un mensaje por w******p para que vaya a buscarla y con eso la dirección donde se encontraba. Subió a un taxi y le indico — ¿Está segura señorita? — pregunto mirándola por el espejo retrovisor. Mueve sus dedos desesperada por los nervios de no saber sobre su amiga, no respondía ninguno de sus mensajes ni llamadas — Si, rápido por favor — le pide. Mira por la ventanilla del auto, observa como pasa de un barrio privado a una zona despoblada totalmente porque la clase media/baja habitaba esos lugares. Se queda con la boca semiabierta cuando ve que en las calles había muchas personas festejando, bares abiertos como si fuese de día y parecían conocerse la mayoría de las personas. Pero también estaban las personas que ocupaban las esquinas, bebiendo y fumando mientras los policías caminan vigilando toda la zona. El frenado repentino del auto hace que sus nervios sea más evidentes aún, el chófer se voltea a verla — Son 220,35 — dice frenando el marcador. Ese fue el viaje más caro de su vida, no se quejo y saco un par de billetes. Sus manos temblaban — ¿Es está dirección? — pregunta mirando. Niega tomando el dinero — Tiene que hacer dos cuadras más pero en estos autos solo puedo entrar hasta acá. No puedo hacer más nada, suerte y cuídese porque acá no se andan con juegos — le advierte. Se abraza a la cartera, lentamente con sus manos enciende su celular pero no ve ningún mensaje de su amiga y lo guarda de nuevo. Camina mirando hacia sus costados, adelante y atrás con mucho miedo porque después de saber lo que le comentó aquel taxista, ya no podía ni respirar del terror que le nacía de sus poros. Unas motos pasan por la calle, le gritan cosas y baja su cabeza mirando el suelo. Ahora sí camina más rápido, ve el papel que tenía anotado la dirección y se detienen. Un cartel enorme que decía “Bar Astral ”, daba justo con la dirección y entra poniéndose más nerviosa. La música le retumbaba en sus oídos, el olor a cigarrillo y a la asquerosidad de falta de higiene del lugar la daban asco. Cierra y abre sus ojos para seguir aguantando, todo sea por esa amiga de la infancia que aunque sea loca y descarrilada, la quería más que nadie en el mundo. Unos empujones hicieron que su cartera se caiga, cuando se quiso agachar para acomodar todo de nuevo, ya era tarde, se robaron la cartera frente a sus narices. Golpeó detrás a ese hombre — Oye, eso es mío. ¿Me lo das, por favor? — pregunta mirándolo. Se detiene y mueve la cartera en sus ojos — ¿Quieres esto? — pregunta burlándose. Cuando intenta agarrarla, ese hombre se lo ponía cada vez más alto para burlarse de ella y que quedará en ridículo frente a todos. Deja de saltar — Si, es mí cartera. ¿Me lo puede dar? — repite la pregunta. Niega con su cabeza, empieza a revisar todo adentro y eso hacía ponerla más nerviosa. Buscaba ayuda pero parecía que todos no querían decir nada de lo que veían, abre su billetera y toma todo el dinero. Respiro hondo y escucha que nuevamente habla — Thaira Parker — dice mirándola y mostrando su identificación. Intenta tomarlo entre sus manos pero se lo saca de nuevo — Llamaré a la policía sino me devuelve lo mío, señor — dice temblando. Rápidamente cierra la cartera y se le acerca furioso — Cierra la boca y aprende a comportarte, niña — dice tomando su cuello. Todas las personas que estaban en ese sitio, cuando ese hombre le tomó el cuello se hicieron a un lado dejándole su camino libre para golpearla contra la pared. La sostuvo fuerte, ahí ella entendió que ese barrio era uno de los más peligrosos de la ciudad para estar sola y culpa de su amiga le tocaba vivir todo eso. Cierra sus ojos, llora sin parar y se desespera cuando le faltaba el aire, aquel hombre le gritaba cosas en la cara pero no podía entender que era. Pensó que moría pero siente un alivio inmenso, ya no tenía la presión en su cuello y abre sus ojos. Vio al sujeto que tenía su cartera en el suelo, golpeado por otro y no hace más que correr buscando a su amiga. La encuentra en una de las mesas centrales del lugar, le toma el brazo — Tenemos que irnos a casa — ordena. Intenta detenerla pero la arrastra como puede a la vereda — Espera — le pide.. Ya cuando salió de ese bar, su corazón empezó a latir más fuerte, su garganta se sentía aún con la sensación de dolor y su cuello dolía como nunca. Respira con algo de dificultad, su amiga la sostiene y se acerca alguien — ¿Esto es tuyo? — pregunta enseñándole la cartera. Levanta su rostro, acomoda su rostro y ve a un hombre lleno de sangre en sus manos entregándole la cartera que le habían quitado adentro — Si — responde sorprendida. Su amiga deja de sostenerla, se acerca a ese tipo — Me llamo Anna — se presenta sonriendo. Frunce el ceño por como se comporta con ese muchacho, éste limpia una de sus manos con la remera negra que llevaba puesta y la saluda — Federico — responde cortante. Suelta su mano — No puedo creerlo, no sabía que eras real — dice asombrada, reacciona moviendo su cabeza — La leyenda frente a mí y saludándome, dios — exclama. Revolea sus ojos porque cuando observa al hombre solo ve a alguien parado lleno de sangre, con una remera negra y un jeans, unas zapatillas gastadas. Unos ojos celestes, pelo cortito casi rapado y con una mirada desafiante, masticando un chicle. Nada más, lo señala —¿La leyenda? — pregunta mirándolo. Su amiga le toma el brazo, apoya su cabeza en el hombro — Si, eres increíble y mañana tiene su próxima pelea — dice embobada. Mueve sus manos para entregarle la cartera, la agarra rápido y levanta una mano cuando ve que un taxi pasaba por al lado — Nos vamos — ordena. Federico se quedó mirando porque esa mujer no lo reconocía de la misma forma que su amiga, antes que se fueran le entrego algo a Anna quien agradeció y no dijo más nada. En el taxi, aún con su cuerpo temblando del miedo gira a verla a su amiga — No debes regresar más a este tipo de sitios, por favor — dice acomodando su cabello de nuevo. Cuando se mira por el reflejo del vidrio, notó que su camisa rosa le faltaban dos botones y que su pulsera de oro que fue un regalo de su padre ya no estaba en su brazo. Cierra los ojos y maldice. Mientras que su amiga, le saca fotos a unos papeles que tenía en sus manos y observa de reojos. Escucha los audios que envía al grupo de sus amigos — Es lo máximo, mañana vendré a verlo y ojalá puedan conseguir entrada porque están agotadas — dice alegremente. Thiara se queda mirando a su amiga enojada — ¿Piensas volver?, casi morí ahí — sostiene. Larga una carcajada, le entrega un papel a ella también — Si volveremos mañana porque tienes que venir conmigo, no todos los días un hombre como la leyenda te invita a su presentación — dice orgullosa. No entendía que ocurría, su única amiga de la infancia estaba completamente loca por la forma en que admiraba a un extraño de un barrio tan bajo como ese. El taxi se detiene frente a su casa, las dos bajan y caminan a la puerta — No iré mañana porque ese sitio no es para nosotras — asegura.. Le toma del brazo para continuar caminando hasta la habitación, le ruega todo el transcurso del viaje y Thiara niega tener ganas de ir a ese lugar de nuevo. Se colocan rápidamente el pijama, entran a la cama que debía compartir y escucha la voz de su amiga — Si mañana a la noche vienes conmigo prometo no ir más a ese lugar, ¿si? — pregunta mirándola. Entrecierra sus ojos — ¿Lo prometes?— pregunta dudando de la verdad de Anna. Mueve su cabeza varias veces — Si, si — repite entusiasmada. Suspira — Está bien, iremos pero no quiero que te separes de mí. Es un lugar peligroso y debemos volver a casa sanas — le explica. Se escucha como festeja en la cama, Thiara tenía a sus padres que no la controlaban en nada pero en cambio Anna, su madre siempre estaba pendiente de ella para que siga el camino correcto y no sea una como todas. El 80% de las veces que Anna dijo quedarse a dormir en la casa de Thiara era mentira, salía de fiestas y regresaba al otro día, ingresaba por la ventana que daba justo en la habitación de Thiara para hacer que pasaron toda la noche sin dormir. Aunque al otro día, solamente Thiara se levante a desayunar mientras Anna continuaba durmiendo. Así era todas las veces que se quedaba en su casa. Al día siguiente, se levanta quejándose del dolor en su cuello y camina hacia el espejo enorme que tenía en una de sus paredes de la habitación. Levanta su mentón, observa algunas manchas de moretones formándose bien claras en su piel y maldice — No ahora — dice quejándose. Se despierta escuchando a su amiga desesperada — ¿Qué ocurre? — pregunta refregando sus ojos con las manos. Gira para que la vea, le señala con su mano — Mira esto — le dice mirándola. Le hace seña para que se acerque a la cama, Thiara se sienta a su lado y cierra sus ojos — Ya veremos qué podemos hacer, ¿entonces es verdad? — pregunta sacando las manos de su cuerpo. Frunce su ceño — ¿Qué es verdad? — pregunta completamente pérdida. Rápidamente busca su celular, pone el link que le enviaron en un grupo de w******p y ahí se ve ella de espalda. Habían dos tipos peleándose, prácticamente matándose en el suelo y ella sale corriendo. Se pierde en la oscuridad — Esa eres tú, todos están preguntando por la novia de la leyenda — dice riéndose.. Le arrebata el celular de sus manos y se lo apaga. Lo arroja encima de la cama — ¿Qué novia? ¿De qué hablas? ¿Qué leyenda? — pregunta enojada. En pocos segundos hizo miles de preguntas que Anna solo sonreía, levanta su mano para que respiren juntas así se tranquilizara — Mirá la noticia es que La leyenda anoche salvo a su novia de ese cretino que le robo y ahora todos quieren saber de ti — dice aplaudiendo. Pone sus manos encima de la suya — ¿Quién carajos es “La leyenda”? — pregunta mirándola.    
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