¿Alguna vez han dudado de sus sentimientos? Yo no, y eso era lo que más me molestaba. Saber que tenía en mis manos la opción de amar y de lastimar a la vez, pensar que podía perder mucho más de lo que podría ganar y sentir, aún así, esas gigantescas ganas de arriesgarme. No entendía como había sucedido tanto en un solo día, o cómo, de estar molesta, Alejandra pasó a considerar la idea de un matrimonio, de ir a pedirle a mis padres su bendición y de paso también a los suyos, sabiendo cual era el escepticismo de ellos respecto al tema. No había podido decirle que la quería pero que no la amaba, que no estaba segura de dar este paso con ella y que había encontrado a esa persona que me había hecho dudar, que siempre me hizo dudar y a la vez hacía que todo mi mundo temblara y se esclarecier

